Una multitud de modernismos en el arte de Rivas

Latinoamérica siempre fue un espacio cultural abierto a las nuevas tendencias europeas del siglo XX. La nueva pintura debe reflejar básicamente la objetividad de la voz interior. Comenzando con Wilhelm Wörringer, quien escribió: Abstraction and Empathy (1907), y Wassily Kandinsky, autor de: Sobre lo espiritual en el arte (1912); nosotros como críticos del arte sabemos muy bien que el nuevo concepto de la objetividad en arte dicta la nueva forma del dibujo.

Una de las figuras más conocidas de Sudamérica es Enrique Galdós Rivas, nacido en Lima en 1933. Sus obras conjuntan una multitud de estilos modernistas y abstractos de manera original. Este pintor peruano sistematizó la técnica de dibujo, pero no se detiene al margen del lirismo –porque la pintura es una cosa lírica, como bien decía Guillaume Apollinaire, sobre las pinturas de Robert Delaunay hechas en 1920.

La pintura de Rivas se puede clasificar, sin temor a equivocarnos, en las nuevas tendencias vanguardistas del siglo XX. Obtuvo el premio de la Bienal del arte americana y esto lo clasificó entre las primeras líneas de pintores abstractos. Su exotismo en los colores utilizados puede clasificarlo en el grupo de fauvismo latinoamericano porque tiene similitudes con Henri-Rousseau, Ivan Rabuzin y con el grupo de suprematismo de Kazimir Malevitch, gracias a sus combinaciones de figuras geométricas. La violencia explosiva de colores y la técnica de rigurosidad las toma prestadas de la técnica cubista. La nueva pintura del siglo debe ser ordenada en conformidad con las leyes matemáticas, ser explosiva, objetiva.

En las notas bibliográficas de Bucarest hay información sobre Enrique Galdós Rivas gracias a un autor prolífico como Iordan Chimet, quien escribió el libro Latino-America. Sugerencias para una gallería sentimental (Bucarest: Meridiane, 1984; 199) en el cual se especifica sobre Rivas y sobre otros pintores, algunos elementos definitorios para el arte latinoamericano.

El misticismo folclórico está presente en el dibujo: El Pájaro Nazca, el cual se distingue entre las obras fauvistas y también se parece mucho, en técnica, al dibujo de Paul Klee. Sobre él, Klee decía que practicaba una “semejanza afásica”[1]. Así que Rivas es muy competitivo entre estos pintores. Tiene en sus obras el leitmotiv del pájaro, como Klee tenía el del pescado. Si nuestra atención se concentra en los colores de Pájaro Nazca podemos ver que los colores tienen sonidos, si creemos lo señalado en el libro: Sobre lo espiritual del arte, texto de Kandinsky. En la conclusión podemos afirmar que Rivas tiene técnicas prestadas de Kandinsky. Su realismo fantástico onírico y la transgresión metafísica de colores, es lo que lo distingue en el grupo de los pintores contemporáneos.

Pero también en las artes europeas ocurrió el movimiento de Jean Dubuffet en la pintura, llamado el arte bruto. Y así tenemos que Rivas es muy cercano al arte bruto, pero él practica un lirismo más cercano del espíritu; mientras Jean Dubuffet es la pérdida, la desesperación, la desintegración de las formas interiores, Rivas es como los griegos antiguos que decían que el Agathon (el bien supremo) es la condición del arte hermoso. Sus colores no son violentos para desintegrar, sino para dar luz, para dar vida; sus técnicas no exploran los substratos inconscientes, como hacía Joan Miró o Dalí, sino el alma. Rivas es muy cercano a Joan Miró, gracias a su categoría estética para crear pinturas llamada onirismo: un mundo de frontera entre el sueño y la realidad, entre la ficción y la realidad secundaria (la mímesis aristotélica).

Iordan Chimet nos menciona que en la cultura sudamericana “se observa una predisposición para el fantástico intelectual”[2], y no para el realismo del cubista. Rivas es también un pintor cubista, pero no tan cruel como Braque, Modigliani o Picasso. Las formas exteriores no deben ser destruidas por las fórmulas interiores, al contrario, Rivas incuba el zen en su técnica cubista, es casi un Marc Chagall de Perú. Chimet observa que “el clímax intelectual resalta una vibración más intensa de los acentos líricos en cuanto atenúa el rigor geométrico: tenemos arquitecturas esotéricas y simbólicas, para revelar el laberinto mecánico en el cual es centrado el hombre histórico, sin poder encontrar la salida de su propio impase metafísico”[3]. En sus figurines con pájaros tenemos en Rivas algunos laberintos que recuerdan el movimiento del suprematismo en las artes europeas, como el caso de Kazimir Malevitch. El arte sudamericano siempre fue como un manifiesto social ante la vida, como una revolución[4], si mencionamos la idea de Iordan Chimet.

El neo-figurativismo y la idea de obra “abierta”

Sus obras son pinturas abstractas si tomamos en cuenta el texto: Sobre lo espiritual del arte de Kandinsky. Cualquier obra de arte que no represente un objeto conforme con nuestra realidad sensorial, es una obra de arte abstracta. La leyenda decía que Kandinsky vio un dibujo y lo llamó abstracto porque se encontraba en la pared, al revés. El filósofo Hans Gadamer decía que la obra de arte siempre es “una galaxia de significados”[5] y siempre se queda abierta a las interpretaciones, porque tenemos un circo hermenéutico de significados.

Tenemos que darnos cuenta del intuicionismo bruto del arte de Rivas, cual lo percibimos en Jean Dubuffet. Él es un pintor del arte bruto, de las emociones purificadas en formas y colores aparentemente agresivos y vivos. Su técnica cubista es evidente en su brutismo. Las líneas lo acercan a la técnica de dibujo de Paul Klee, a la similitud y el diferencialismo cromático gradual, de modo que una altimetría colorística y una simetría, están igualmente presentes en las obras de Rivas.

El pintor experimenta también con las pinturas cinéticas; las líneas que crean la impresión de movimiento están presentes en sus obras. La pintura cinética lo clasifica entre las nuevas tendencias de los años 1970-1980. Su técnica retratística se parece a las técnicas de Modigliani (las formas del cuerpo femenino y sus líneas, son idénticas a las de Modigliani).

El surrealismo lírico y onírico está presente en su obra, y se asemeja a obras de Juan Miró, Ştefan Câlția y Dalí. Él practica muy bien la técnica del melange óptico (mezcla de tonalidades de colores), las superposiciones de colores cerrados con colores abiertos para crear la ilusión de una fragmentación, como en las pinturas Nasca en rojo (relacionada con The firebird, de Paul Klee), Máscara de plata (que muestra un azul chagaliano), Pelea de gallos (con motivos animalistas), y Ancestro (que representa el arte bruto, la desintegración de las formas).

Conclusión

Con Rivas, el arte peruano contemporáneo se abrió el camino de una geometralidad más humanizada en el arte, de tonalidades vivas; la transgresión metafísica de los colores. Rivas practica una variedad de modernismos en las artes de nuestro siglo. Y para que la conclusión sea más convincente, vamos a dedicar a Rivas una cita de Klee: “Estoy poseído por el color. Siempre me va a poseer. Eso es el significado de la hora feliz: el color y yo somos uno. Soy pintor”[6]. Casi se parece a la frase de Wittgenstein: “el lenguaje soy yo”. El cubismo con tintes surrealistas oníricos que nació en Rivas es muy cercano a Klee, pues él también consideraba que “los seres humanos tienen la tentación de pintar cosas que no pueden ser vistas sobre la tierra”[7]. La ontología de lo visible surge como res extensa del objeto, y el movimiento básico de colores es idéntico, en las obras de Rivas y la obra Cacodemonic de Klee, pintada en 1916. Aquí se trata más sobre el ritmo de la existencia; los colores son ritmo, empezando con Wassily Kandinsky y continuando con las artes neo-figurativas de hoy. Se habla mucho sobre la “necesidad orgánica”[8] del color. El rojo y el azul siempre son dos entidades metafísicas en pinturas de Rivas. Con todas esas tendencias, Rivas destaca como un representante del neo-figurativismo abstracto de los siglos XX y XXI. Trascendencia y tras-descendencia son dos conceptos sobre cuales Maurice-Merleau Ponty habla. Así, vemos que la interpretación de Rivas siempre queda abierta, como en el círculo gadameriano de las interpretaciones.

Notas

[1] El término me pertenece.
[2] Chimet, Iordan, America Latină. Sugestii pentru o galerie sentimentală, Bucarest, Ed. Meridiane, 1984, 132.
[3] Loc. cit.
[4] Ibid., 199.
[5] Gadamer, Hans, La actualidad de lo Bello, Barcelona, Ed. TibiLibri, 1991.
[6] Klee, Paul and Felix Klee, The Diaries of Paul Klee 1898-1918, California, University of California Press, 1968, 112.
[7] Klee, Paul, Creative Confession, EUA, Estados Unidos, Tate Publishing, 2013, p.388.
[8] Dorival, Bernard, Pintores franceses del siglo 20, Bucarest, Ed. Meridiane, 1983, p.89.

Bibliografía

Chimet, Iordan, America Latină. Sugestii pentru o galerie sentimentală, Bucarest, Ed. Meridiane, 1984.
Dorival, Bernard, Pintores franceses del siglo 20, Rumania, Ed. Meridiane, Bucarest, 1983.
Gadamer, Hans, La actualidad de lo Bello, Barcelona, Ed. TibiLibri,1991.
Klee, Paul, The diaries of Paul Klee 1898-1918, California, University of California Press, 1968.
Klee, Paul, Creative Confession, Estados Unidos, EUA, 2013.

 

*Traducción del rumano al español: Maria-Roxana Bischin

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