“Una imagen dice más que mil palabras”, pregona la frase popular, y el dicho no está del todo equivocado. La implicación que tiene la imagen en nuestras vidas es verdaderamente sorprendente. Nos miramos al espejo para intentar reafirmar que aún somos los que recordamos ser −al menos físicamente−, a pesar de que el tiempo nos juega una broma. Pero el tiempo no es el único que nos juega bromas. Ya lo dice Osho: “La vida en su totalidad es una gran broma cósmica”.

¿Por qué reímos? ¿Acaso la risa, más que un suceso fisiológico, es una expresión del alma? Muchas cosas nos pueden hacer reír: ver tropezar a alguien, que nos hagan cosquillas o acordarnos de un suceso gracioso. Pero hay personas que se dan a la tarea, específicamente, de hacernos reír. Algunos artistas de espíritu lúdico llevan sucesos de la vida cotidiana más allá de lo convencional para sacarnos una sonrisa. Ya en la edad media −y quizá mucho antes− había personajes que tenían la función de hacer reír. El bufón, el payaso, el mimo, el comediante. Todos son personajes que tienen la pretensión de llevar ciertas situaciones de la vida a niveles en donde el cuerpo hablé por sí mismo al unísono de la carcajada. Porque la risa es precisamente eso: cuerpo, devenir, pulsión, entraña y vida.

La caricatura es el arte de hacer reír a través de imágenes. El caricaturista es el personaje que da vida a la imagen, ya sea por sí sola o acompañada de diálogo o animación. Cada estilo es distinto, pero la historieta tiene la característica de decir con pocas imágenes y pocas palabras, muchas cosas a la vez. Devela en un espacio breve posturas, críticas e historia; manifiesta y contradice, y lo mejor de todo: hace reír.

En México la caricatura impresa es ya es toda una tradición, basta tomar cualquier diario para caer en cuenta de ello. Uno de los caricaturistas más renombrados en la actualidad por su humor punzante, crítico y bien pensado, es José Trinidad Camacho, más conocido como TRINO, oriundo de Guadalajara y que desde hace ya varios años ha dedicado su vida a la caricatura.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), desde muy joven inició su carrera dentro de la caricatura haciendo dibujos para sus compañeros. Ha realizado diferentes historietas para distintos periódicos en Guadalajara y la Ciudad de México. Además de la caricatura, ha participado en proyectos radiofónicos desde la década de 1980 como El festín de los marranosGárgarasCucamongaTripas de gatoLa pitaya Ye-yé y desde 2009 tiene el programa semanal La chora interminable en radio UDG y radio UNAM. También participó con Andrés Bustamante, el “Güiri-Güiri”, en el programa de televisión La cabina y A platicar a su casa. Ha hecho doblajes de viejas películas para la televisión y ha ilustrado textos infantiles para varias editoriales, como el Fondo de Cultura Económica.

Trino se caracteriza por tener un humor ácido y agudo. Critica desde cuestiones políticas hasta religiosas, pasando por las situaciones que traen como consecuencia una sociedad moralina como la nuestra. Uno de sus personajes más sobresalientes es “El Santos”, un luchador que protagoniza una tira y mini serie animada que refleja, a través de situaciones peculiares, irónicas y divertidas, parte de la sociedad de la actualidad. “El Santos” es la antítesis de cualquier superhéroe, que se la pasa tratando de salvar a la humanidad de las amenazas que le avecinan, sin conseguir grandes logros. Los personajes de la tira cómica son aparentemente irreverentes pero todos reflejan distintos roles de la sociedad del México actual. Esta tira ha tenido tanta popularidad que próximamente será llevada a la pantalla grande, en donde seguramente tendrá el mismo éxito.

Actualmente Trino publica en los diarios del Grupo Reforma sus tiras Crónicas marcianasFábulas de policías y ladronesEl rey ChiquitoPipo y Don Calvino,Ruleteros y Don Taquero. Sin duda, es un personaje que vive con y para la risa. Trino nos recuerda que para provocar una carcajada, sólo se requiere de tres elementos: una imagen, un gran talento y alguien a quién hacer reír. Éste último elemento va por nuestra cuenta, así que ¡A reír se ha dicho!

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