La contaminación, la deforestación y algunos otros factores están haciendo de nuestro planeta un lugar cada vez más caluroso y los últimos veranos lo demuestran. Ante esta situación el problema se vuelve doble, porque, si para mantenernos frescos debemos utilizar aire acondicionado, entramos en una cadena que únicamente resulta doblemente perjudicial, pues la mayoría de las versiones de climas comerciales requiere un uso excesivo de luz, lo cual genera, además de un gran gasto en electricidad, grandes cantidades de CO2 y, de ese modo, irónicamente, se provoca un aumento en la temperatura ambiental, contribuyendo así al cambio climático, entonces, ¿cuál es la solución?

Existen algunas alternativas como pintar los techos y tejados de blanco, acción que en los climas más calurosos no es suficiente, o revestir los edificios con una capa de plantas, lo cual refresca en gran medida el interior de las construcciones; sin embargo, no en todos los casos es posible. La buena noticia es que la tecnología ha avanzado en el ámbito y ahora existe una alternativa que ingresará al mercado el próximo año. Se trata de una pintura especial, creada por la empresa SolCold, con sede en Israel. De acuerdo con esta tecnología, el sol podría convertirse en un acondicionador de aire de bajo costo, gracias a una pintura que se enfría cuando se expone a la luz del sol, proporcionando un efecto de refrigeración.

La tecnología se basa en el principio contraintuitivo del enfriamiento por láser, en el que golpear materiales especialmente diseñados con un láser puede enfriarlos hasta en 150°C. Funciona porque las moléculas en estos materiales absorben fotones cuya luz es de una frecuencia mientras emiten espontáneamente fotones de mayor frecuencia, que también transportan más energía. Como se pierde energía, la temperatura del material se reduce en el proceso. No obstante, el montaje de láseres en el techo no es muy práctico, por lo que un grupo de expertos en nanotecnología diseñaron una pintura que realiza un efecto similar. La pintura está compuesta por dos capas: una capa externa que filtra algunos de los rayos del sol y una interna que hace la conversión de calor a la luz, enfriándose por debajo de la temperatura ambiente.

Hasta ahora, el material ha sido probado con éxito en el laboratorio, donde los investigadores han encontrado que sus efectos son mayores en techos de metal y en habitaciones con techos bajos. Las simulaciones muestran que una habitación se sentirá hasta 10° C más fría que en una casa sin el revestimiento.

La nueva pintura tendrá un costo mayor que las pinturas convencionales (alrededor de 300 dólares para cubrir 100m2.); no obstante, su precio resulta bajo comparado con el ahorro que se tendría en electricidad, pues se estima que generará un ahorro de hasta el 60% de energía; además su durabilidad es de 10 a 15 años. Otro extra que presenta es que será bueno para el medio ambiente porque se reducirían las emisiones de carbono. El único inconveniente es que al aplicar esta pintura se generaría un efecto de enfriamiento tanto en invierno como en verano, por lo que su aplicación es recomendable únicamente en aquellos lugares que permanecen cálidos todo el año.

Es probable que este producto se pueda encontrar a la venta a partir de abril de 2019, pues ya ha demostrado su efectividad en varias pruebas piloto. Ojalá que pronto llegue a nuestro país, que cuenta con varias zonas de intenso calor durante todo el año y que se convierta en una buena alternativa para mantenernos frescos.

Fuente: New Scientist, Israel21c

Sobre El Autor

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.