La historia de La Castañeda, es muy interesante y reveladora. A través de ella podemos adentrarnos en la psicología de la sociedad que mantuvo en funcionamiento una institución como lo fue dicho manicomio y reflexionar sobre el concepto de locura que rigió en nuestro país, primero durante el porfiriato y la revolución, y después durante la primera mitad del siglo XX.

A más de 100 años de su inauguración, La Castañeda sigue siendo objeto de estudio y una ventana hacia la “locura”, que nos revela a ésta como diferencia; una diferencia que no se puede tolerar porque es “problemática” e incómoda para la élite privilegiada. 

 

Fachada del manicomio La Castañeda

Fachada del manicomio La Castañeda. Archivo de la fotografía.

 

La exposición: “La Castañeda, imágenes de la locura” revela a través de sus fotografías una realidad lamentable y triste. El comienzo de la exposición nos presenta imágenes que reflejan el rostro sombrío de la demencia; al entrar en el recinto me recibió una fotografía de gran tamaño que mostraba a un hombre tirado, tapando sus oídos lo cual me hizo reflexionar en la capacidad que tenemos no sólo de oír, sino de escuchar. ¿Cuántos de nosotros hacemos lo mismo ante las “verdades” que nos disgustan o nos incomodan? Entonces, ¿quiénes son los locos?, ¿quiénes eran los locos de hace 100 años?, ¿los locos de la Castañeda?

 

De la exposición: “La Castañeda, imágenes de la locura.”

 

Tras la idea porfiriana de “orden y progreso”, loco fue todo aquél que ‘afeara’ el paisaje de las calles de la gran ciudad; era el pobre o la prostituta, el hijo deforme o enfermo, el desobediente o rebelde; locos eran los borrachos y los que tuvieran gustos que salieran de los regímenes sociales. Diferente, en ese entonces y en casi todas las épocas, ha sido sinónimo de locura.

En el recorrido pueden encontrarse algunos testimonios e historias clínicas que narran un fragmento de vida, de hombres privados de su libertad por el simple hecho de haber sido como eran, por ser señoritas con el atrevimiento de sentir y expresar su deseo sexual, por haber sido jóvenes con la necesidad de masturbarse, o haber elegido como pareja a alguien del mismo sexo.

 

Castañeda foto

De la exposición: “La Castañeda, imágenes de la locura”.

 

Entre las imágenes se encuentra un gran repertorio de miradas que reflejan maltrato, desolación y abandono. Una locura que nos muestra la inmensa distancia que existe entre el mundo de los “normales” y el de los “locos”, a quienes se les recluye e ignora, y si se puede, incluso se olvidan, porque para el “normal” no representan la humanidad, sino su degradación.

Una de las fotografías muestra a un hombre haciendo una señal de “silencio” a una chica que le observaba con curiosidad y quizá con algo de risa. Me pareció que le decía ‘silencio’ como la expresión más adecuada, porque nada podía existir entre ellos; pues ella no podría comprender ni una de las palabras que él enunciara, nada podría decirle de su locura, de su desamparo y su sentir, nada de sus ganas; pues cualquier cosa que de ellos –los locos– se dijera, sería negada por los que “normales”, por los que “sanan a los enfermos”, por los que se preocupaban por acabar con aquellos terribles sufrimientos causados por no ser como todos. Y un abismo se abrió pronto desde la imagen, llevándome al absoluto silencio, al pasillo del museo que me conduciría a la salida, y así me fui, sin decir nada, sin mirar hacia atrás. Me alejé con la esperanza de que quizá algún otro pueda descubrir en ese silencio, también, una nueva imagen de la insensatez.

 

Locura Castañeda

De la exposición: “La Castañeda, imágenes de la locura”.

 

La Castañeda, imágenes de la locura.
Hasta el 14 de noviembre de 2010
De las 10:00 – 17:00 hrs.
Museo Archivo de la Fotografía de la Ciudad de Méx.
República de Guatemala # 34, Centro Histórico,
Del. Cuauhtémoc
Teléfono: 2616–7057

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