“Una fotografía es un secreto sobre un secreto, cuanto más te cuenta menos sabes”.

Diane Arbus

Fotógrafo mexicano con 11 años de experiencia y con tan sólo 31 años de edad, Luis Silva es un ejemplo claro de que todos los caminos llegan a Roma cuando se es perseverante. Y es que en el mundo de la fotografía siempre hay tela de dónde cortar, pero no siempre se tienen las tijeras adecuadas; en su caso, elegir el camino autodidacta fue más que suficiente para desarrollarse a nivel profesional y gracias a esto su trabajo ha sido reconocido por distintas publicaciones a nivel internacional como National Geographic, Discovery Channel, Disney Latinoamérica y The Berkeley Science Review Magazine de la Universidad de California.

En esta ocasión, y para beneplácito de Revista Aion.mx, el fotógrafo nos obsequió una amena entrevista en la cual nos comparte un poco sobre su carrera profesional y, por ende, sobre el secreto intrincado que habita en el arte de fotografiar.

¿Cómo inició tu gusto por la fotografía?

Siempre he sido una persona visual; “veía” algo más en los libros, las revistas, las películas y en todo a mi alrededor, pero no sabía cómo expresarlo. Mi encuentro con la fotografía fue puramente digital, no pase por la época análoga. Un día mis papás compraron una impresora y venía una cámara de regalo, una Kodak de 2 Mp, y ahí comenzó todo. Mis fotos tenían “algo” y cuando tomaba la cámara me sentía relajado, tal como a la fecha. Empezó a ser un vicio fotografiar todo, pero ese vicio se transformo en pasión; al ser 100% autodidacta y con toneladas de información en internet comencé a hacer lo que me gustaba, lo que ahora amo.

Actualmente en el campo de la fotografía profesional hay mucha competencia. ¿Ha sido sencillo destacar en el medio?

Sí y no. No, ya que desafortunadamente se regala el trabajo; muchas veces el cliente prefiere algo barato a algo de calidad y quién lo entrega sigue haciendo trabajos a medias; es un círculo vicioso. Y sí, ya que con trabajo duro y constante se pueden lograr las cosas, poco a poco comienzas a destacar y al final tu trabajo habla por ti.

¿Cómo fue que comenzaste a colaborar en revistas de prestigio como National Geographic o Discovery Channel?

Fue súper casual. Con mi galería de flickr activa y subiendo fotos de todo lo que creía decente, un día fotografié a mi hermano y a su banda en la Marquesa. Era una mañana húmeda, de pronto vi una pequeña rana sobre un tronco y con un lente bastante equis y paciencia le hice su sesión; el foco estaba en sus ojos y ella me estaba mirando directamente. La subí a mi cuenta, comenzaron las visitas y a la semana recibí un correo preguntando si deseaba publicarla, obviamente no habría pagos o algo similar, pero el simple hecho de ser publicado fue un hit para mí. Eso pasó en 2008. Con el paso de los años comencé a colaborar con ellos de manera aleatoria; había alguna asignación y me hablaban para ir de fotógrafo asistente, hasta llegar a donde estoy ahora.

¿Cuál consideras que ha sido tu fotografía más importante?

Han sido tres y de ellas no tengo una favorita:

Ella:

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Se trata de una señora de edad avanzada que fotografié en Morelia, no le añadiría palabras; la gente debe interpretar lo que vi y pude transmitir a través de esa foto.

Finding Beauty o Buscando belleza:

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Esta foto la describí como arte y poesía, una búsqueda apasionada de belleza en lo aparentemente vulgar, anodino o decadente. Hay belleza en todos lados, pero no nos detenemos a observarla; esta foto es el ejemplo perfecto, es un charco de agua sucia y una hoja tirada, algo tan ordinario y que vemos cada día, pero que sabiéndolo observar, tiene algo más. Fue la foto que desencadenó el proyecto Finding Beauty que en unos días se expondrá en la India.

Y por último este atardecer:

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Para que pueda fotografiar algo, debo de sentir algo, debo querer expresar ese sentimiento; si estoy enamorado o destruido, feliz o triste, no importa; mi corazón, por cursi que suene, debe estar conectado a mi cerebro, y ese clic provoca fotos como ésta. De mediados a finales de 2013 viví demasiadas malas experiencias familiares y personales; me llegó un bloqueo creativo y pensé que no iba a salir de ese hoyo. Había un viaje en puerta y no podía dejar de asistir. Recuerdo haberme sentado, suspirar, decir “que sea lo que tenga que ser” y cerrar los ojos. Puse una GoPro en modo timelapse y yo caminaba buscando mi foto. Poco a poco los rayos anticrepusculares comenzaron a aparecer, los colores inundaron el cielo y vi uno de los atardeceres más bonitos que he presenciado, la foto no hace justicia a lo que vimos; y yo, bueno, me recuperé, sabía que tenía una foto digna de portada y así fue. Mi corazón de pollo descansó y mi fotografía estaba de nuevo conmigo.

¿Qué suceso que hayas documentado con la cámara te ha impactado más?

Como te mencionaba arriba, la foto de Ella ha sido una de las que más me han impactado por todo lo que refleja. Jamás pensé poder expresar lo que veía y lo que alguien más sentía con mi cámara. Y otra de ellas es la foto de un cerdito, con la que dio inicio a un proyecto que tengo desde hace 4 años llamado Historias del Campo. A pesar de los cuidados, el cerdito murió; las circunstancias son ajenas, lo que me impactó en ese momento fue el que si así son las cosas para un agricultor que cuida a sus animales, ¿cómo será para alguien que los cuida a medias o tiene menos tiempo? Nuestro campo está muriendo y eso se refleja a través del proyecto.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro?

Dejar de tomar tanta Coca-cola; ok, no [risas]. Quiero seguir llevando Historias del Campo a instancias internacionales mostrando que a pesar de la crudeza de la situación hay alegría en el campo. Finding Beauty es otro proyecto que espero crezca mucho más, pero todo lleva su tiempo. Y hay un proyecto llamado Los Lienzos Perdidos que está comenzando a tomar forma, no puedo adelantar mucho, pero te puedo decir que cumpliré otra meta-sueño: publicar un libro.

Más información: http://luisus.500px.com

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