Dígame, señor, ¿qué es lo que existe? 

Existen la inteligencia, la voluntad y el sentir. No hay fronteras entre estas realidades pues no hay fronteras en el cuerpo, que puede extenderse como un mundo ilimitado.

La voluntad de la que habla, ¿en qué consiste?

La voluntad se encuentra en cada torbellino del sistema vascular, contrayéndose y dilatándose cual sangre, melancolía, cólera o flema.

Y el sentir, ¿cómo se relaciona con esto?

El sentir serpentea sobre la piel y, ninguno de sus recorridos es igual al anterior. Traza fugas y arritmias lo mismo que compases y repeticiones. Afecta a voluntad e inteligencia porque habita nuestro límite, y, su mordida genera alucinaciones.

¡La inteligencia debe jugar algún rol!

La inteligencia informa imágenes que destellan como estrellas, iluminando la noche. Las estrellas son producto del sentimiento y la voluntad. Mirar a las estrellas es, sentir. La imagen que comparten el universo y el iris es un sentimiento, que brilla con alguna fuerza.

¿Qué me dice de la ciencia?

Un vendaval de imágenes inteligibles pueden advenir de pronto, por causa de un chorro de bilis.

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