En México celebramos en noviembre el día de muertos y eso trae a mi mente varias reflexiones sobre la muerte. Generalmente por estas fechas se habla de la tradición de poner la ofrenda con la que algunas familias suelen recordar a sus muertos, ofreciéndoles sus platillos favoritos, sus objetos personales o sus fotografías predilectas. Sin embargo, poco se dice realmente de la muerte; quizá no existe definición alguna para ella y permanezca por siempre entre los hombres como una interrogante, pero ¿qué piensan de ella aquellos personajes que la miran y la viven muy de cerca?

Moisés Jiménez Santos
Cardiólogo nuclear. Especialista en Métodos diagnósticos no invasivos del corazón
31 años

¿Por qué decidiste ser médico?

Porque siento gran admiración por la estructura del cuerpo humano y sus funciones tan complejas. Además porque la verdad científica nunca es total y siempre existe la posibilidad de que lo que se tiene por verdadero se cumpla o no, a pesar de todos los conocimientos que se tengan al respecto.

¿Alguna vez se ha muerto alguno de tus pacientes?, ¿qué sentiste?

Sí, cuando estaba en unidades coronarias y terapia intensiva. La primera vez que se murió uno de mis pacientes me costó mucho trabajo creer que había pasado, porque a pesar de que mis conocimientos debían permitirme revertir lo que le estaba ocurriendo, no fui capaz de hacerlo. Siempre hacemos nuestro mayor esfuerzo por evitar que eso pase, pero también sabemos que puede ocurrir y poco a poco aprendes a involucrar menos los sentimientos.

¿Qué significa para ti la muerte desde la perspectiva médica y por qué los médicos intentan evitar la muerte?

La muerte es cuando cesan de realizarse las funciones vitales, ya no se respira, ya no late el corazón, el cuerpo es incapaz de alimentarse por sí mismo. Cada médico decide hasta dónde evitar las muertes y a veces resulta difícil, pero debemos pensar que hay pacientes muy “caros” en todos los aspectos, tanto económicos como humanos, y a los que ya no hay más qué ofrecerles. Hay veces que la muerte no es mala opción. Algunas veces también debemos decidir a qué paciente salvar: cuando únicamente existen los medios para que una persona sobreviva, hay que valorar su edad y condiciones de sobrevivencia.

¿Qué piensas de la muerte?

No entiendo a la muerte, desde la perspectiva médica puedes saber qué es, como si se apagara todo el funcionamiento; sin embargo, no podemos saber en qué momento una persona deja de ser esa persona, en qué momento se va la “esencia”.

Bonifacia Martínez 
Ama de casa
92 años

¿Cómo has vivido la experiencia de la muerte?

La primera vez que pensé en la muerte fue cuando era todavía muy niña, mi papá estaba muy enfermo y me daba mucho miedo pensar en ella, y más miedo tenía de que se murieran mi papá y mi mamá. Pero las experiencias me fueron enseñando a ver la muerte de otra manera. Primero se murieron mis padres, luego dos de mis hijas, mis hermanos, mi esposo… y ahora creo que ya he sentido la muerte de todos los parientes que se puede tener. Sigo sintiendo feo cada que alguien que quiero fallece, pero ya no me da miedo, me siento tranquila porque sé que no hay remedio, que es normal. Ahora que ya soy mayor me siento conforme con la muerte porque tiene que pasar.

¿Es cierto que uno se cansa también de vivir?

Pues a mí la vida no me cansa, lo que se cansa es el cuerpo. Con los años uno ya no puede hacer las cosas como antes y a veces pienso que quizá ya estaría bien morir. Yo ya viví muchos años y tal vez la muerte es también un descanso, por feo que pueda parecer.

¿Qué piensas de la muerte?

Pienso que la muerte es algo inevitable, tiene que pasar por el solo hecho de haber nacido. Ahora entiendo que la vida es sólo de paso y que el día que menos esperas “zas”, se acaba uno y hagas lo que hagas yo creo que después de la muerte ya no hay nada. Cuando nació una de mis hijas yo estuve a punto de morir y la verdad es que no sentía nada, por eso pienso que morir es que todo se acabe; aunque otras experiencias me han impresionado, como cuando murió mi esposo, él siempre me decía que cuando muriera le gustaría convertirse en un colibrí. Es raro, pero el día que lo enterraron y cada que voy a su tumba anda un colibrí siempre volando, también en la iglesia apareció uno cuando le hicimos su misa, así que la verdad no sé, pero realmente pienso que morir es desaparecer.

Manuel García Juárez
Sepulturero
45 años

¿Cómo te hiciste sepulturero?

En mi comunidad es costumbre ayudar a una familia en luto, mi padre solía ayudar con el entierro. Son pocas las personas que se atreven a enterrar a otros y mi papá se animaba a hacerlo, así que yo crecí con eso y a los 13 años acompañé por primera vez a mi padre a sepultar a un difunto, desde entonces no he dejado de hacerlo y como es costumbre de mi pueblo, no cobro un peso por hacerlo, a veces hasta vienen para llevarme a otras comunidades y que les entierre a sus muertos.

¿Qué siente al enterrar a la gente?

“Pus” sí se siente un poco feo, pero qué le hago, alguien tiene que hacerlo y la verdad es que para mí ya es normal y nunca me ha dado miedo, lo que sí es que nunca entierro a personas muy cercanas, porque entonces siento más feo.

¿Qué piensa de la muerte?

“Pus” yo pienso que es normal y que todos vamos para allá, pero no le tengo miedo y la verdad es que pienso que nunca vamos a saber la verdad sobre ella.

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