¿Cuál es el peligro del incesto para los individuos y la sociedad? El tema eclipsa las consciencias y manifiesta la oscura razón del deseo sexual. La literatura, el cine, las grandes obras del pensamiento, y en general la vida cotidiana de algunas culturas, muestran un marcado rechazo a las prácticas incestuosas.

“Tú no sientas temor ante el matrimonio con tu madre, pues muchos son los mortales que antes se unieron también a su madre en sueños. Aquel para quien esto nada supone más fácilmente lleva su vida” son las palabras que vierte Sófocles (2008:72) en boca de Yocasta. Y es que la lectura de Edipo rey manifiesta los temas de la gran tragedia griega, los cuales, aún hoy nos identifican, pues, de forma ínsita abarcan el universo humano. Así, el arquetipo que supone la trama del Edipo rey trasciende el tiempo histórico, puede actualizarse y servir como punto de partida ante el tópico del incesto.

En más de una ocasión, se suele reducir o cifrar ciertas conductas sexuales “inapropiadas” con el complejo de Edipo. Pero, sin duda la referencia implícita, como antes señaló Yocasta, convierte el deseo incestuoso hacia la madre o el padre en un tabú que marca los límites de la sexualidad humana, en lo referente al modo en que se ha de ejercer la satisfacción, de lo que el psicoanálisis freudiano afirma: es la impronta constitutiva que dará origen a un individuo dentro o fuera de la norma; con respecto a la asimilación entre el deseo sexual primitivo (erogenización, deseo/placer y más tarde onanismo infantil) y las normas culturales en materia de placer-sexualidad.

La teoría psicoanalítica de Freud reveló al mundo ilustrado y cientificista, sostenido en el paradigma que preponderaba la razón como cualidad constitutiva de lo humano, la noción del aparato psíquico fundado en el inconsciente. El producto principal de la teoría freudiana abarcó las relaciones provenientes del inconsciente /pre-consciente y el conflicto que se genera con la estructura consciente desde la “represión” y la culpa que manifiesta el principio de placer, casi siempre producido en el inconsciente.

En ese sentido, Edipo rey está imbricado con la teoría freudiana y el psicoanálisis como parte de un constructo narrativo que encuentra, más que coincidencias, formas sustanciales entre uno y otro. No obstante, dicha obra como producto del género literario puede desplazarse al campo universal de los conflictos humanos. Es por esa razón, que correlatos como la divinidad, el destino y los presagios del oráculo pueden comprenderse como elementos (vestigios) del mundo religioso de la Grecia clásica. Por otro lado, Edipo al no ser consciente de su destino, ejecuta los presagios del oráculo al cometer parricidio e incesto y trata de evadir el hecho sacándose los ojos; esto significa, que, al perder la vista pierde la razón debido a la atrocidad de sus actos. La razón se pierde, esto es, la norma que regula la sociedad y con ello Edipo pierde no sólo la razón sino el derecho de vivir entre los hombres en la polis. El castigo: la ceguera y el destierro.

El tópico del incesto y su norma, se convierten en la condición de posibilidad de la sociedad. Así, aunque la norma que prohíbe el incesto no es la única que nos instaura en la cultura, parece que tal regulación tiene una importancia sustancial debido a que normativiza el sustrato más elemental del ser humano. Platón mismo exponía en La República 571c lo siguiente:

Los que surgen en el sueño […] cuando duerme la parte del alma razonable, tranquila y buena rectora de lo demás y salta lo feroz y salvaje de ella, ahíto de manjares o vino, y, expulsando al sueño, trata de abrirse camino y saciar sus propios instintos. Bien sabes que en tal estado se atreve a todo, como liberado y desatado de toda vergüenza y sensatez, y no se retrae en su imaginación del intento de cohabitar con su propia madre o con cualquier otro ser, humano, divino o bestial, de mancharse en sangre de quien sea, de comer sin reparo el alimento que sea: en una palabra, no hay disparate ni ignominia que se deje atrás (Platón: 2006). [Las cursivas son mías]

A modo de conclusión, el sueño, el deseo sexual por la madre, el acto bestial (metáfora del inconsciente humano) y el veto sobre la sangre familiar son símbolos compartidos por la tradición griega, mismos que se repiten una y otra vez en Edipo rey, pero que también son parte de la explicación freudiana en textos como Tótem y tabú. Resalta el símbolo de la sangre en la historia de Edipo, pues éste al producir la corrupción de la sangre familiar también mancha a sus hijas, no sólo con un destino funesto, sino con un origen sanguíneo mancillado. “Y cuando lleguéis a la edad de las bodas, ¿quién será, quién, oh hijas, el que se expondrá a aceptar semejante oprobio, que resultará una ruina para vosotras dos, igualmente, lo fue para mis padres? (Sófocles, 2008: 94). Así, la culpa sobre el incesto y la tragedia de Edipo recae en el lazo sanguíneo, una mancha de sangre paterna.

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Bibliografía

Platón (2006). La Republica, trad. José Manuel Pabón y Manuel Fernández- Galiano, Madrid: Alianza Editorial.

Sófocles (2008). Edipo rey, trad. A. Alamillo, Barcelona: RBA bolsillo- Biblioteca Clásica Gredos.

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