Este agudo poema fue escrito y publicado por T. S. Eliot en junio de 1915, en la revista “A Magazine of Verse”, como parte de la obra titulada Canción de amor de J. Alfred Prufrock.

···

Digo: “¡Nuestra romántica amiga la Luna!
O tal vez (en el plano fantástico, lo admito)
Sea el globo del preste Juan
O un farol de abollada chatarra suspendido en el cielo
Para alumbrar pobres viajeros en su miseria”.
Ella comenta: “¡Cómo divagas!”

Prosigo: “Alguien compone en el teclado
Este exquisito nocturno con que nos explicamos
La noche, el claro de luna…; acordes que hacemos nuestros
Para representamos la propia nada”.
Ella: “¿Eso se refiere a mí?”
“Oh, no: soy yo el fatuo”.

“Usted, señora, es la eterna humorista,
La eterna enemiga de lo absoluto
Que da a nuestro inestable numen un leve sesgo,
Y borra así, de un trazo, nuestra loca poética!…”
Y: “¡Pues qué serios estamos!”.

(Traducción: José Luis Rivas).

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