¿Escuchaste las olas en el cielo?, ¿las miraste?, sólo tienes que pegar un oído en las nubes, sólo tienes que escuchar, no es tan difícil.

La luna es un imán para los ojos, siempre se funde en las retinas, y nunca se olvida. Es curioso sentir como el viento se desliza mientras duermo, mientras callo; lentamente la belleza me hipnotiza y se hacen reales las secuelas. Qué magnifica existencia entre corales, o tal vez estrellas, pues en el cielo se hunden tan pequeñas y delicadas, que en la marea se reducen.

No logro entender por qué los ojos me caminan cuando la noche se pinta, tal vez cuando pintaron mis manos frías lo hicieron con las nubes como acuarelas, rozando los octubres lunares, los más hermosos y azules. Sólo así me entiendo, de otra manera no hay señales, ¿o acaso mi cabeza se pierde entre umbrales?, ¿no cavila?, ¿o simplemente son mis ojos irreales?

Todo toma una forma distinta mientras el color impávido me toca, cuando las palabras se pierden entre harapos y se vuelven letras tibias. Es como tocar el clarinete, mientras más soplas al alma, más las notas se detienen, y hasta el ave canta, las notas se convierten y las nubes se dilatan. ¿Es tan difícil?, ¿es tan difícil entenderte, libro abierto?, ¿es tan complejo desenvolverte? Lo sabes, lo percibes todo el tiempo, eres el reflejo de los mares. ¿No escuchas las olas en el cielo?, ¿no las has mirado?, sólo tienes que pegar un oído en las nubes, sólo tienes que escuchar, mirar los mares en el cielo y mirar lo cielos en el mar.

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