Mátame la noche,
que muriendo muero.

Muere conmigo, en cada parte de mí,
y yo moriré en tus ojos,
en tus labios,
en la ternura de tus manos,
para volver a nacer.

Mata mis caricias con tus ansias,
mata mi noche con tus besos,
mata mi locura con tu noche.

Muere conmigo, en cada respiro;
muere como mueren las horas
en la sombra
del pasar del tiempo:
cuchillo enterrado en el silencio.

Tanto vivo y no viviendo,
que muero porque no muero
y me muero de estar sin ti.

Así que mátame y nace conmigo
en el fulgor de los instantes,
el calor de los cuerpos
y las almas que se entregan
al no destino.

Mata mis caricias con tus ansias,
mata mi noche con tus besos,
mata mi locura con tu noche.

Muere conmigo, en cada parte de mí,
y yo moriré en tus ojos,
en tus labios,
en la ternura de tus manos,
para volver a nacer.

¡Máteme la noche, vida mía!
que muriendo sin ti muero.

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