No ves que en el cielo hay un astro que brilla incandescente por las aguas de tu cruel amor. No ves que en la afanosa respiración se clama tu roce. ¿No ves, acaso, que mis labios reclaman con locura una respuesta de tu corazón maldito que inquieta mi afán?

No ves que en tu sexo se encuentra mi renacer en fuego, pájaro sublime que desgarra, que revive. No ves que necesito un lavabo dónde aliviar mis penas y rociar mis vacíos, un oído sordo que sonría al escuchar ríos de nostalgias y una mano serena que repose en mi espalda, como la luz de la luna se recuesta en los mares.

No ves que sin los brazos alados no vuelo. ¿No lo ves?

No ves que con un beso domas huracanes y vuelves los inmensos mares en un millón de gotas de rocío. Te sientas ahí en sábanas dobladas y miras taciturno, pensativo, y te encuentras tan lejos, tan allá en la penumbra de otras galaxias. No ves mis manos apretadas conteniendo el grito, no ves mi cuerpo desmoronado y envuelto en silencios, no ves mis ojos sedientos de los tuyos. No ves que me estoy yendo, entre la aurora y el ocaso, donde la tristeza muerde y devora.

No ves qué tan sencillo corre el río, dirigido y empujado solamente con tus dedos sobre el destino…

Una Respuesta

  1. Betty Kiesling

    Cada que leo tus poemas, mi memoria se estimula y llora por el pasado que nunca fue y sonrie por el presente que llena mi existencia. Eres una gran poetiza. Sigue adelante!

    Te amo prima!
    Betty Casarrubias-Kiesling

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