Se acerca el instante en que nos iremos. Una respiración, un destello… y todo terminará. La furia será inclemente y la música se detendrá de súbito. Las estrellas de Fastos mostrarán un laberinto en el onceavo día y la gran máquina correrá sobre rieles férreos, a través del océano. Sonará algo así como un zumbido y luego reinará el silencio, en un cráter abismal.

Todas las aves habrán volado al noroeste.

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