Autor: Nezahualcóyotl

Este canto es parte de una compilación de poemas nahuas, recopilado en: Romances de los señores de la Nueva España, por Juan Bautista Pomar, bisnieto de Nezahualcóyotl.

 

¡Oh, tú con flores

pintas las cosas,

Dador de la Vida:

con cantos tú

las metes en tinte,

luego matizas de colores:

a todo lo que ha de vivir en la tierra!

Luego queda rota

la orden de Águilas y Tigres:

¡Sólo en tu pintura

hemos vivido aquí en la tierra!

En esta forma tachas e invalidas

la sociedad (de poetas), la hermandad,

la confederación de príncipes.

(Metes en tinta)

matizas de colores

a todo lo que ha de vivir en la tierra.

Luego queda rota

La orden de Águilas y Tigres:

¡Sólo en tu pintura

hemos venido a vivir aquí en la tierra!

Aun en estrado precioso,

en caja de jade

pueden hallarse ocultos los príncipes:

de modo igual, somos, somos mortales,

los hombres, cuatro a cuatro,

todos nos iremos,

todos moriremos en la tierra.

Percibo su secreto,

oh vosotros, príncipes:

De modo igual, somos, somos mortales,

los hombres, cuatro a cuatro,

todos nos iremos,

todos moriremos en la tierra.

Nadie esmeralda,

nadie oro se volverá,

ni será en la tierra algo que se guarda:

Todos nos iremos

hacia allá igualmente:

nadie quedará, todos han de desaparecer:

de modo igual iremos a su casa.

Como una pintura

nos iremos borrando,

como una flor

hemos de secarnos

sobre la tierra,

cual ropaje de plumas

del quetzal, de zacuán,

del azulejo, iremos pereciendo.

Iremos a su casa.

Llegó hasta acá,

anda ondulando la tristeza

de los que viven ya en el interior de ella…

No se les llore en vano

a Águilas y Tigres…

¡Aquí iremos desapareciendo:

nadie ha de quedar!

Príncipes, pensadlo,

oh Águilas y Tigres:

pudiera ser de jade,

pudiera ser de oro,

también allá irán

donde están los descorporizados.

¡Iremos desapareciendo

nadie ha de quedar!

 

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