El Breviario de los políticos fue escrito por Julio Mazarino en el siglo XVII, como guía para el Rey Luis XIV, mejor conocido como el Rey Sol. Este pequeño manual se ha convertido hoy día en un libro obligado para cualquier político. Aquí algunas de sus mejores frases.

  1. Deja para los demás la gloria y la fama; tú busca la realidad del poder.

  2. Aprende a vigilar todos tus actos y no disminuyas jamás esta vigilancia.

  3. Toma nota de cada uno de tus defectos y vigílate en consecuencia.

  4. No muestres que tienes experiencia del vicio; no hables con demasiado ardor de los defectos ajenos; pues sospecharán que tienes los mismos.

  5. No dejes jamás que el Amor te ordene cometer un crimen.

  6. Si alguna vez conviene que salgas de los senderos de la virtud, que esto sea sin adentrarte en los caminos del vicio.

  7. No colmes a nadie de lo que le gusta hasta el hastío. Hay que sugerir más bien que dar y mantener así el deseo.

  8. No estés jamás seguro de que alguien no te traicionará.

  9. No lleves jamás varios asuntos a la vez, porque no hay motivo de vanagloria en multiplicar las empresas; basta con triunfar en una notoriamente.

  10. Conserva siempre fuerzas en reserva para que no se puedan calcular los límites de tu poder.

  11. Deja los asuntos que sin proporcionar gloria ni dinero, impongan mucho esfuerzo.

  12. Si dictas leyes, que sean las mismas para todos, haz confianza en la virtud.

  13. No te abandones jamás a contar unos secretos, porque no hay nadie que con el tiempo no pueda convertirse en enemigo tuyo.

  14. Si eres temeroso, domina tu miedo pensando que eres el único en conocerlo y obra como si fueses valeroso.

  15. No pronuncies elogios que halagando a uno, se tenga por críticas indirectas contra los demás.

  16. Hay que conocer el mal para poder impedirlo.

  17. Ten la seguridad de que todas las muestras de odio que manifiesten son auténticas, porque en el odio, a diferencia del amor, no se conoce la hipocresía.

  18. Que tu semblante no exprese jamás nada, ni el menor sentimiento, sino una perpetua afabilidad.

  19. Si un asunto es de poca importancia, no le concedas mucho tiempo.

  20. Siempre hay que apuntar lo más alto posible… si es la virtud a lo que aspiras, que sea la más alta.

 

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