Resumen: Para este artículo, se toma como punto de partida el tema de la eugenesia y las consecuencias políticas y sociales que la manipulación de los genes puede ocasionar en un contexto mundial, en donde la información (o falta de ésta) produce prejuicios, miedos o fe ciega ante la promesa sobre los efectos, consecuencias y beneficios de la ingeniería genética. En estas breves líneas se trata de exponer un panorama general sobre la discusión en torno de este tema.

Un análisis detenido de sus resultados y aportaciones [de la investigación genómica] pone de manifiesto que el debate sobre la influencia de los factores hereditarios en la inteligencia y otras capacidades cognitivas siempre ha tenido más elementos ideológicos o políticos que científicos.

Miguel Moreno Muñoz

 Introducción

La cuestión importante sobre el tema de la eugenesia (eu: buen, genos: origen o nacimiento), se basa en la siguiente formulación: es un hecho que la investigación científica permite manipular el genoma humano, pero ¿debe manipularse?, ¿qué consecuencias se desprenden de esta manipulación en un contexto político y social? El problema no es si puede hacerse, sino si debe hacerse; la bioética como disciplina se plantea esta última idea. Respecto a tal panorama de reflexión filosófica, cabe aclarar que la bioética es una materia en donde se trata de responder a los problemas evidentes que las ciencias biomédicas y en general los avances científicos y tecnológicos arrojan respecto a las relaciones humanas y la relación que la humanidad tiene con la naturaleza.

Por esta razón, es importante señalar que al interior del debate bioético sobre la eugenesia existen diversos enfoques con los cuales se muestra una diversidad de posturas. Las más sobresalientes, de acuerdo al planteamiento de Lizbeth Sagols en su texto La eugenesia contemporánea: umbral de la bioética profunda, son la de los tecnófobos y la de los tecnofanáticos. En general, la primer postura se refiere a la negación de la ingeniería genética, pues no se conocen las consecuencias que esta manipulación tendrá sobre los seres humanos, al mismo tiempo que se afirma que los avances tecno-científicos y el poder que el hombre adquiere con ellos, sólo han dejado más consecuencias negativas que positivas. Por el contrario, la segunda postura plantea que la ingeniería genética es la posibilidad para mejorar a la especie humana; se sostiene que la ciencia y la tecnología son la clave para una vida mejor.

El problema de la eugenesia

La manipulación de los genes es el producto del desarrollo tecno-científico, esto representa el poder de la razón, pero sobre todo la posibilidad de mejorar en cuanto al tratamiento de enfermedades en el ser humano. El desarrollo histórico en la ciencia de los genes ha tenido un despliegue diverso; quizás su etapa más conocida es el proyecto Nazi, en el cual se buscaba manipular los genes humanos con el objetivo de mejorar la especie. Fue así que la eugenesia estuvo respaldada por ideologías racistas, por las que se permitieron abusos y violaciones de cientos de individuos desafortunados (por ejemplo, esterilizaciones masivas que pretendían controlar ciertas características en la población). [1] Los avances en la ciencia eugenésica mostraron en este primer periodo consecuencias negativas importantes. El fin del gobierno Nazi evidenció una serie de atrocidades en los procedimientos de experimentación científica; la libertad y el derecho a la vida de cientos de individuos fueron totalmente ignorados.

Actualmente la eugenesia no procede en esta línea política autoritaria; pretende ser una ciencia acorde con los conceptos políticos de democracia e igualdad. Sin embargo, esto tampoco representa una ventaja radical ni mucho menos un distanciamiento positivo o negativo respecto de las ideas y procedimientos de la misma eugenesia en la etapa del partido Nazi. Es pertinente, también necesario, tomar el enfoque de esta eugenesia liberal bajo el tamiz de un pensamiento crítico. [2]

La eugenesia liberal propone que la manipulación de los genes es un derecho del ser humano, pues con ello se pueden evitar enfermedades hereditarias o dotar a los individuos de ‘mejores características’ físicas, por ejemplo: la estatura, color de ojos, o incluso mejorar habilidades como la inteligencia (los tecnofanáticos estarían de acuerdo con esta postura). El problema de la manipulación genética, tanto en línea germinal como somática (a nivel individuo y a nivel especie, respectivamente) es que, de ser posible, las consecuencias político-sociales serán evidentemente las desigualdades e injusticias que se deriven de esta ‘realidad potencial’: “El único problema que los liberales advierten aquí es que sólo tendrían acceso a esta eugenesia los padres con poder económico y ello traería una situación de injusticia y desigualdad que es necesario evitar en una sociedad democrática […]”. [3]

Por otro lado, la posición tecnófoba apela a que no es prudente manipular el genoma humano, puesto que no se tienen previstas de manera coherente, ni mucho menos reales, las posibles consecuencias de esta manipulación. El problema sería, en efecto, que esta manipulación de genes daría poder a los seres humanos que han creado a otros seres, produciendo un escenario en donde existan individuos creadores e individuos creados. El conflicto surgiría de una tensión entre la libertad y la autonomía de estos sujetos creados, y el poder o dominio de los creadores; evidentemente emergerían problemas políticos y sociales. No sólo la prevención de enfermedades o las mejoras a través del diseño genético son un problema potencial, la posibilidad de la clonación también lo es, pues ¿qué pasaría en el caso de un clon?, ¿éste tendría autonomía, derechos y libertades? Al plantear estos posibles escenarios, la eugenesia liberal queda en un terreno poco sólido.

Ante las posturas tecnofóbica y tecnofanática en el panorama político y social, debe tomarse una posición imparcial en la medida de lo posible. No sería conveniente entregarse a una postura radical ante esta problemática tan actual y de vital importancia para las generaciones futuras; se trata entonces de situarse responsablemente [4] ante el contexto en el que nos sitúa la eugenesia. Una actitud crítica evita caer en una visión cegada por el aparente éxito de la ciencia y la tecnología, pero sobre todo caer en la ilusión del poder científico y las promesas que éste tiene ante las posibles catástrofes que amenazan a la humanidad (la crisis ambiental, por ejemplo); así mismo, se evita caer en una posición en donde la ciencia y la tecnología producen males catastróficos para el ser humano y su entorno; la fobia a la ciencia y la tecnología es una posición chata que impide situarse claramente ante los problemas que afectan al ser humano. Lo fundamental es recordar “[…] que siempre se ‘jugó con fuego’, y que los descubrimientos han sido peligrosos las más de las veces. Por lo tanto, las reacciones hostiles ante la tecnología genética no deberían impedir un análisis serio de sus posibles beneficios”. [5]

Es una realidad que las aplicaciones tecno-científicas provocan cambios considerables en la vida humana y su entorno. Un ejemplo que plantea una visión interesante, aunque cae en la fantasía y la ciencia ficción, es el filme Gattaca [Andrew Niccol, 1997]. El argumento expone una sociedad futurista en donde los humanos son manipulados genéticamente por órdenes de un gobierno que busca tener ciudadanos mejores; sólo algunos sectores de la población pueden acceder a este tipo de manipulación genética, y los que no tienen acceso a ella, son destinados a labores y trabajos menores en dicha sociedad. La dignidad, derechos y autonomía de estos individuos son transgredidos por los intereses políticos de un estado que pretende optimizar a la especie humana. De manera análoga y menos fantasiosa, la manipulación de los genes mediante desarrollos científicos crea la posibilidad de formar humanos con ‘mejores características’, de igual forma que en Gattaca; los individuos modificados genéticamente y los que no, son depositarios de consideración y derechos morales, pero, ¿qué sucede cuando los desarrollos científicos son politizados?, ¿qué significa mejorar la especie humana?, ¿dicha mejora se puede justificar apelando a intereses políticos?, ¿qué consecuencias arroja este posible escenario ante una realidad política y social claramente apartada de la ética?

Si la eugenesia puede lograr en un futuro transformar a la especie humana, lo cual significa que el ser humano tomará en sus manos la evolución de la propia especie, es evidente la necesidad de implantar normas que regulen la utilización y manejo de este avance científico, con el fin de evitar posibles escenarios catastróficos. La responsabilidad y prudencia  hacia el futuro dentro de nuestras instituciones políticas es un tema que se debe plantear desde el presente. La ciencia y la tecnología no sólo posibilitan una vida más cómoda para el hombre, también producen riesgos que afectan sociedades y entornos naturales; desde que el ser humano descubrió el fuego y la rueda, la humanidad creó un orden propio, transformó la naturaleza para crear mundo. Por esta razón, es necesario apelar a un orden y a una regulación ética en nuestro mundo. La cuestión política y social en el tema de la eugenesia se despliega al preguntarse “[…] si existen instituciones y mecanismos lo suficientemente sólidos y transparentes como para garantizar las buenas prácticas en investigación y el control de los riesgos”. [6]

Conclusión

Por las razones descritas anteriormente, el problema de la eugenesia radica esencialmente en las consecuencias políticas y sociales que este avance científico pudiese provocar en un futuro no muy distante. Las preocupaciones son, como ya se ha planteado, sobre la dignidad, autonomía, derechos y en general sobre el bienestar de los individuos modificados genéticamente, pero especialmente sobre la regulación de instituciones u organismos que puedan garantizar el buen uso de esta ciencia (además de la dificultad respecto a quién o quiénes podrán tener acceso a tal tecnología). El panorama es complicado, pero es posible preparar el terreno en esta materia. La responsabilidad, el pensamiento crítico y la apertura al dialogo, son las mejores herramientas con las que la bioética puede enfrentar la realidad presente y futura ante un escenario altamente complejo. Para finalizar, me gustaría citar un fragmento del texto “La eugenesia contemporánea: umbral de la bioética profunda”, de Lizbeth Sagols: “[…] En tanto vivimos en un mundo tecnológico que no aporta puros males sino también beneficios, es preciso dar cabida a la duda de si existe un tipo aceptable de eugenesia”.

 

Notas

[1] Cfr. Moreno, Muñoz Miguel. “Eugenesia liberal y mejora de capacidades humanas mediante tecnologías convergentes” en Horizontes bioéticos de la tecnociencia y la eugenesia, pp. 53-55.

[2] V. López de la Vieja María T. “Eugenesia. Dos tradiciones” en ibid., pp. 106-111.

[3] Sagols, Lizbeth. “La eugenesia contemporánea: umbral de la bioética profunda” en ibid., p. 122.

[4] Hans Jonas, en su libro El principio de responsabilidad, propone que la humanidad debe ceñirse a un modelo de responsabilidad basado en la relación padres-hijos, pues esto representa un nexo entre las generaciones presentes con las generaciones futuras; de esta manera es posible hacer frente a los grandes problemas del poder técnico y científico, pues se genera un concepto sólido de responsabilidad que sopesa los pros y los contras de la ciencia.

[5] López de la Vieja María T. “Eugenesia dos tradiciones” en Horizontes bioéticos de la tecnología y la eugenesia, p. 103.

[6] Ibid. p. 109

 

Bibliografía

Sagols, Lizbeth, et al. Horizontes bioéticos de la tecnociencia y la eugenesia. México, Fontamara, 2009.

Sagols, Lizbeth. Interfaz bioética. México, Fontamara, 2006.

Sagols, Lizbeth. “La bioética en el futuro del conocimiento” en Ludus Vitalis. No. 30, vol. XVI, pp. 233-236.

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