Resumen:

En agosto del 2010 se llevó a cabo una matanza de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, la cual hasta la fecha se mantiene impune al no haber sido castigados los supuestos responsables.

El 24 de agosto de 2010 fue descubierta, gracias a un sobreviviente, la matanza de 72 migrantes centro y sudamericanos en un rancho ubicado a las afueras de San Fernando, Tamaulipas, cuya intensión era acceder al norte del país para cruzar la frontera hacia los Estados Unidos. Acribillados después de que intentaron ser extorsionados y reclutados por los que se cree son los culpables, los migrantes fueron víctimas de uno de los más lamentables crímenes ocurridos en nuestro país. Sin embargo, varios testimonios de secuestros y atentados contra los migrantes corroboran que éste no es un suceso aislado.

En abril del presente año se encontraron otros 88 cuerpos en el mismo municipio por causas que hasta ahora son desconocidas. A poco más de un año, y habiendo ya alrededor de 80 detenidos, ningún culpable ha recibido sentencia por estos crímenes de características xenofóbicas, pero que detrás encierran una serie de causas de origen político. Estas violaciones a los derechos humanos sobre las personas migrantes son consecuencia de una política que responde a ciertas estrategias de seguridad nacional de los Estados Unidos de América, la cual en el transcurso de los años ha incrementado el castigo, endureciendo su mano contra los indocumentados que acceden todos los días al país anglosajón.

Si bien las políticas migratorias en los Estados Unidos sufren constantes cambios, de manera que generalmente son inconsistentes, en México no se tienen leyes claras respecto del fenómeno migratorio. A pesar de que actualmente se cuenta con una nueva ley migratoria, aún no existe un reglamento establecido y no está completamente apegada a los Derechos Humanos, pues se siguen haciendo retenes migratorios y se continúa privando de la libertad a las personas sin documentos, entre otras diversas acciones. El Instituto Nacional de Migración asegura estar tomando cartas en el asunto, pero a la fecha no hay nada concreto. Los supuestos informes de inteligencia que se han proporcionado contradicen las aparentes investigaciones que aún continúan, según la Segob. Aunque actualmente no se cuenta con pruebas fehacientes de los autores del atentado, se tienen las declaraciones en las que estas personas se auto incriminan “voluntariamente” y se asumen como responsables de la matanza. No obstante, cabría preguntarse si ésta no es sólo una simulación ante la incapacidad de las instituciones responsables de la seguridad federal, las cuales comúnmente tienden a “taparle el ojo al macho”, para cubrir a los verdaderos culpables.

La migración es un fenómeno real y difícil de mediar, mientras los órganos correspondientes no toman cartas en el asunto; pero detrás de este fenómeno se encuentra siempre la precaria economía el país, el desempleo, la inseguridad, la impunidad y las incontables injusticias que ocurren todos los días en nuestro país. México es una nación donde el sueño americano tiene vigencia en el inconsciente (o consciente) colectivo, cuestión que la mayoría de los países de centro y Sudamérica comparten, en un mundo en el que la nación anglosajona sigue dominando la economía del globo, manipulando con sus maquiavélicos hilos el destino de las naciones.

Los atentados en contra de migrantes del centro y sur de América son un hecho tangible que ensombrece la vida del país. Hasta hoy nadie sabe en realidad cuantos nuevos secuestros y homicidios han ocurrido a migrantes en México; sin embargo, la masacre ocurrida en San Fernando, a un año de ejecutada, nos hace preguntarnos cuántos innumerables crímenes se habrán cometido sin tener la fortuna de salir a la luz pública, como ocurrió en Tamaulipas. Tal vez justo ahora, mientras termino estas breves líneas, ya se esté llevando a cabo algún otro crimen xenofóbico en contra de algún indocumentado en nuestro país y seguramente en el país vecino del norte, al cual pareciera que sólo le emulamos las malas conductas, que son siempre más que las buenas.

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