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All the blood is drained out of democracy – it dies – when only half the population votes.

Hunter S. Thompson

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Las campaCaptura de pantalla 2015-03-10 a la(s) 14.56.36ñas políticas del México de hoy (2015) se distinguen de aquéllas realizadas hace apenas 20 años, en los 90’s, cuando el PRI simplemente designaba a su próximo sucesor y, si encontraba alguna oposición significativa en el camino, siempre había la posibilidad de un apagón al momento del conteo de votos, o algo peor. En aquél tiempo no se acostumbraba la cantidad de inversión en propaganda que es usual ahora; no había firmas extranjeras que asesoraran a los candidatos paso a paso y, tampoco diseños de campañas como los que conocemos hoy, que nos alcanzan a través de radio, televisión, internet, vía pública, aplicaciones, etc. Esto último tuvo gran apogeo en las campañas del llamado “cambio”, de Vicente Fox Quezada (2000) y Felipe Calderón Hinojosa (2006); éstas apuntaron a las masas mercadológicamente y, entre los esperanzados y los confundidos por el odio[1], aquéllos gobernaron.

peña-nieto-gaviota-revista-quien-1-e1318978409226Después vendría la contestación del PRI a todo el asunto, en la figura de Enrique Peña Nieto, actual presidente de México. Ahora es posible ofrecer moda, belleza y una vida de ensueño, al contender por un puesto de elección popular. Alcanzar tales bienes, para el ciudadano promedio, parece consistir en elegir al candidato que se los muestre y, así, al votar ya no se sabe si se le está legitimando o consumiendo, igual que a una lata de coca cola. Propaganda y publicidad se hacen una.

El voto se ha vuelto el capital de los demócratas y, a cambio de él han sido vendidos sueños, promesas…; la nación invierte fe, paga impuestos e incluso firma el contrato que hace legal este orden, recibiendo a cambio a un personaje diseñado para las cámaras, que sale con la actriz más cotizada del medio telenovelesco y fascina al grueso poblacional por ser un producto hecho para ello. El resultado es un gobierno destinado a perpetuar el poder de unos pocos y no a empoderar los que le eligieron, en un país en el que la gente ya no cree en los partidos tradicionales, ni en los nuevos.

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Hunter S. Thompson, hablando de democracia, dijo que la sangre de ésta es drenada cuando sólo media población vota, pero, ¿y si estamos todos enajenados?, ¿y si las instituciones están corrompidas?, ¿y si los medios están vendidos?

En un Estado enfermo, lo mejor es reconocer al peor de los males, y evitarlo de cualquier modo; no votar quizá traería lo peor. Una opinión más esperanzadora que lo anterior sería que, no todos están enajenados y, los medios usuales no son los únicos posibles.

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[1] No olvidemos la famosa “guerra sucia”, estrategia de los panistas en el 2000 y el 2006.

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