En esta ocasión les traigo una recomendación que les hará estallar su cabeza, con sonidos caóticos y desbordantes, para muchos incomprensibles y chocantes, para otros impresionantes y fascinantes. No pretendo hablar filosóficamente de música, sino de encontrar con esta recomendación un símil de cómo podría ser la filosofía y cómo podría, mejor dicho, escucharse la filosofía; no se equivocaría Rüdiger Safranski cuando dice que Friedrich Nietzsche quería hacer música con el lenguaje, con los pensamientos y los conceptos. ¿A qué me estoy refiriendo con todo esto?

Se trata de un género musical que ha tenido mucha polémica, no sólo por ser electrónico, sino porque no pueden ubicarse con exactitud sus características principales, debido a la complejidad con la que se hace esa música y sobre todo por lo que quiere expresar. Estoy hablando del género IDM (Intelligent Dance Music) que tiene sus raíces en lo que vino a hacer en un inicio el Techno y el Ambient, géneros de los que derivaron muchas tendencias y géneros posteriores, aunque en realidad el IDM por su excentricidad y versatilidad ha abarcado muchos géneros tanto electrónicos como aquellos llamados no electrónicos.

Durante el surgimiento del Intelligent Techno (así también llamado), han existido muchos músicos que han criticado el carácter excluyente y elitista de “inteligente”, puesto que alguien imbécil no podría de algún modo escucharlo, aunque la costumbre en llamarle así es algo que difícilmente ha podido cambiar; también se le suele llamar Experimental Techno, Art Techno, Listening Techno, o bien Braindance (como le gusta llamarle Richard D. James, es decir, Aphex Twin). Algunos de los artistas más sobresalientes de dicho género son: Autechre, Aphex Twin, Squarepusher, Boards Of Canada, Luke Vibert, Wisp, Ovuca, entre otros.

Este género musical nos muestra lo siguiente: el cerebro es arbóreo. El cerebro tiene ramificaciones y bifurcaciones que lo hacen ser complejo y caótico, pareciéndose a un fractal de donde emergen oscilaciones y vibraciones, es decir, repeticiones y variaciones. En efecto, pensar es bailar y sólo puede bailarse cerebralmente si existe una música hecha con conceptos, al estilo Nietzsche, al estilo Intelligent Techno. Pero, jamás hemos excluido al cuerpo en todo este baile de palabras. Es precisamente en el baile cerebral donde las terminales nerviosas tienen su incidencia, las de las manos, las de los pies; podría decirse que el Breakbeat, con los llamados “snares” y “kicks” que recuerdan siempre a una materialidad, constituyen el cuerpo, así como constituyen el alma, el género Ambient y los indescriptibles sonidos electrónicos que recuerdan al aire, al vuelo y a lo divino.

Así pues, por ser bihemisférico y dialógico, el cerebro es, por decirlo así, una totalidad (no hegeliana) compleja, integradora, sin centro, irreductible a determinaciones. Dentro de nuestro cálculo presuntamente exacto, nuestras decisiones personales son inciertas, riesgosas y aventuradas, porque nuestro pensamiento es complejo a pesar de los deseos de determinación, porque nuestro cerebro refiere a un baile arremolinado de moléculas dispersas en oscilación y vibración que hacen frente a la indeterminación del caos y, por tanto, de nuestra vida:

El cerebro constituye sin cesar límites que determinan funciones de variables en unas áreas particularmente extensas; las relaciones entre estas variables (conexiones) presentan un carácter aún más incierto y aventurado, no sólo en las sinapsis eléctricas que evitan un caos estadístico, sino en las sinapsis químicas que remiten a un caos determinista. […] Hay menos centros cerebrales que puntos, concentrados en un área, diseminados en otra; y “osciladores”, moléculas oscilantes que pasan de un punto a otro. (Gilles Deleuze, ¿Qué es la filosofía?)

El Intelligent Techno es, por decirlo así, una representación de nuestro cerebro y nuestro pensamiento complejo, es un género musical que nos invita a seguir esas fuerzas e impulsos que cotidianamente vivimos, oscilaciones, vibraciones, remolinos, que continuamente se hacen presentes en nuestros pensamientos: no se piensa tanto el centro de un problema, se piensa el infinito en los puntos dispersos.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.