Cuando vemos una película, tenemos ciertos criterios con los cuales calificarla como buena o mala: ya sean las actuaciones, la fotografía, el trabajo del director, los efectos especiales o el guión.

Sin embargo, cuando un libro es llevado a la pantalla grande, todos los criterios se vienen abajo. Ya no importa si la actuación fue óptima, o si la fotografía era hermosa, o si la dirección fue magistral, o si los efectos especiales fueron espectaculares o si el guión fue excelso. Todo eso se vuelve insignificante, y ya sólo importa un nuevo criterio: la fidelidad de la película al libro.

¿Es justo este nuevo criterio? Por supuesto que no, pues son dos lenguajes diferentes que deben ser juzgados por sus respectivos criterios. Siempre surge el mismo problema al juzgar la película a partir del libro: ésta no alcanzará a cubrir todos y cada uno de los aspectos que alcanza a cubrir la narrativa del segundo; es decir, un libro de más de doscientas páginas es imposible de cubrir  en tres horas de película. Es así que aparecen las primeras quejas: “faltó tal capítulo del libro, y aunque no altera la trama, me parece que es importante”.  La primera diferencia que aparece es el tiempo de la narración entre el libro y la película.

Otra diferencia es la representación de los personajes: muchos personajes no cumplen con la personalidad que ofrece el libro, o bien, muchos se los imaginan de diferente forma a la representación fílmica. Es normal que al director le guste modificar la personalidad de cierto personaje, o bien, el actor puede resaltar con mayor precisión las cualidades de cierto personaje  que aparece en el libro. Lo que queda claro es que si el personaje fílmico no es idéntico al personaje literario, es un error. Ya no importa si la actuación es magistral, o si ésta puede representar las pasiones humanas a perfección, al punto de parecer naturales y hacer olvidar al espectador que es una actuación. Sin embargo, siempre se impone el siguiente criterio: “yo había imaginado al protagonista de diferente forma”

¿Acaso en su imaginación la actuación fue tan exacta?, ¿Acaso tuvo las mismas pasiones al ver la película y al leer el libro? No quiero que se entienda que las películas pueden ocasionar pasiones más intensas que los libros; pues he sabido de amigos que han llorado al leer rayuela, o sentido una sensación brutal de nauseas al llegar al final del perfume. Las pasiones que provocan, de cierta forma, son las mismas; aunque las películas tienen la ventaja de ser visuales y poder fomentar las pasiones con mayor facilidad, a diferencia de un libro que se desarrolla más en la imaginación o en la capacidad de representación. En conclusión, es más fácil que una película fomente una pasión a que lo haga un libro: una película mediocre puede producir una pasión, pero sólo un excelente libro puede hacer lo mismo.

No conozco a nadie que se atreva a decir que una película sea mejor que un libro; por cierto, que quede claro que no estoy hablando de la representación fílmica de un libro comparada con el texto literario; sino de preferir un libro a una película en general.  ¿Pero, en verdad todo libro, por el hecho de ser libro, es superior a una película? Me atrevo a decir que no, pienso que hay películas que son mejores que algunos libros.  Pero ese no es el tema, continuemos con los libros que son llevados a la pantalla grande.

Por ejemplo, la saga del señor de los anillos me parece que es muy buena, tiene buenas actuaciones y efectos especiales. ¿No sería un error decir que fue mala por no ser completamente fiel a los libros?; o el mismo caso de la película lo que el viento se llevó, que también tiene excelentes actuaciones (incluso Hattie McDaniel ganó el oscar, siendo la primera mujer afroamericana en conseguirlo); o también la magistral película de El silencio de los inocentes con dos grandes de la pantalla como Jodie Foster y Anthony Hopkins, si seguimos con el criterio implícito de juzgar una película por su fidelidad al libro, estas tres películas serían malas.

Pocos saben, por ejemplo, que muchas de las películas dirigidas por el gran Alfred Hitchcock están basadas en libros. Tal es el caso de la película psicosis, un clásico del cine, que está basada en la novela homónima de Robert Bloch. ¿Alguien se atreverá a decir que esta película es mala porque no es fiel a la novela?, o, incluso, plantearé una pregunta que no forma parte del tema de este texto: ¿La película de Hitchcock supera  a la novela de Bloch?

En fin, la única recomendación que me parece pertinente dar es que no hay que ver una película y juzgarla con el libro al lado; sino disfrutarla y juzgarla por los propios criterios que el cine exige.

Alfred Hitchcock llevó varios libros a la pantalla grande

Alfred Hitchcock llevó varios libros a la pantalla grande

Sobre El Autor

Lic. en Filosofía, UNAM. Estudiante de Letras Clásicas.

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