libros y círculos de lectura

¿Qué recomendar en un número dedicado a la literatura? La cantidad de excelsas y placenteras obras es demasiado extensa, incluso la gran mayoría de ellas no necesitan recomendación alguna; pues la historia de la humanidad las ha catalogado como clásicos, por lo que sería superfluo de mi parte recomendar la Iliada de Homero, El Quijote de Cervantes, Fausto de Goethe, Hamlet de Shakespeare o cualquier otra obra que se recomienda a sí misma por la fama obtenida a la largo de la historia.

Es por lo anterior, que he decidido no recomendar una obra literaria en específico; tampoco pretendo sumarme a las campañas de fomento a la lectura, ni tampoco resaltar los grandes beneficios que conlleva: el hábito de lectura es algo que debe de nacer en lo más profundo de la emotividad y si no nace de cada uno o no hay ni la mínima disposición no importa qué tantos beneficios se enumeren o qué tantas palabras se utilicen para persuadir.

La recomendación que quiero compartir con ustedes es aquélla que aprendí en un diplomado de gramática por parte del Dr. Juan Domingo Argüelles, la cual consiste en compartir sus lecturas con sus círculos cercanos, pues con los distintos puntos de vista respecto a una obra literaria nos enriquecemos en interpretaciones y matices que no siempre vemos, y que difícilmente llegaremos a percibir si no es con una placentera plática.

No estaría de más el llevar a cabo círculos de lectura, reunirse entre amigos para poder compartir pasajes de libros, líneas que terminan por tocar aquellas profundidades de nuestra emotividad, discursos sociales o políticos… en fin, es un gran tesoro aquello que se puede obtener de una lectura y que puede ser compartido para engrandecer nuestro bagaje cultural.

Sobre El Autor

Lic. en Filosofía, UNAM. Estudiante de Letras Clásicas.

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