Cuando Guy Debord publicó La société du spectacle en 1967, problematizó la situación de la sociedad francesa al mismo tiempo que analizó al capitalismo de la posguerra, de lo cual obtuvo una crítica dirigida hacia las relaciones sociales, el consumo y la formación del statu quo producido por los medios de comunicación.

Antes, Walter Benjamin expresó que el cambio en las relaciones sociales de las sociedades modernas se producía por la sobre-exposición de las masas hacia los mass media. En este contexto -y para explicar la forma satírica en que vivimos-, filósofos, teóricos y novelistas han aportado sus reflexiones.

De esta manera, el autor de “Friquis”, teje el panorama del espectáculo que se vive dentro y fuera del sistema de los medios de comunicación en el país. Puesto que combina personajes y relatos “históricos” con otros que no lo son, con el objetivo de satirizar la realidad.

Los programas del sábado por la tarde ocupan un lugar importante en el inconsciente colectivo, por esa razón uno puede verse reflejado en las 209 páginas que conforman el libro.

En lo que respecta, la sociedad mexicana se ha encargado de nutrir estos contenidos, prueba de ello es Lobo, quien menciona que para escribir esta novela tuvo que permanecer una larga temporada sentado frente al televisor.

La división de la obra en 26 capítulos facilita la lectura, en suma, el ritmo que genera la narrativa es rápido y ligero, por lo que bastará una sentada para leerla.

Algo interesante es el uso de formatos radiofónicos y televisivos que dan mayor énfasis y entonación a frases o anuncios. Se pueden leer encabezados, spots de radio y de televisión. También suenan las voces de locutores y presentadores para subir el rating de Telemanía, la cadena estrella en que se enmarca la novela.

Lobo menciona que el libro obtiene su nombre de freakshow (espectáculo de fenómenos), término que se utiliza para llamar a los espectáculos en los cuales participan personas de comportamiento inusual. Ante esto, la ficción presenta personajes de este tipo: Tania Monroy, presentadora estelar de un programa de sabadoporlamañana, y Mac Cervantes, periodista de espectáculos que –como casi ninguno- busca una noticia efectiva para la portada de la revista Farándula.

El libro amarillo –color con que se identifica a la prensa sensacionalista- que luce en la portada un retrete, vio la luz este año en la editorial Almadía.

¿Por qué vivimos en la sociedad del espectáculo?

Los autores antes mencionados y otros como T. S. Eliot y Steiner, indican que el punto de toque ante la problematización de la sociedad es la mutación de la cultura. Recuérdese el ensayo titulado La civilización del espectáculo (2012), escrito por Vargas Llosa, en el cual reconoce el concepto “no como un mero epifenómeno de la vida económica y social, sino como realidad autónoma, hecha de ideas, valores estéticos, y obras de arte y literarias que interactúan con el resto de la vida social y son a menudo, en lugar de reflejos, fuentes de los fenómenos sociales, políticos e incluso religiosos”.

La sociedad cambia constantemente y con ella los pilares que forman los paradigmas de la cultura. Como ejemplo, el escritor peruano (reconocido y criticado por su pensamiento conservador) quien hace poco más de un año desató polémica en el campo de los intelectuales al aparecer en la portada de la revista ¡Hola!, la cual cada mes engalana sus páginas con noticias que aluden el romance del Nobel.

No cabe duda que la incongruencia -talón de Aquiles de los humanos- es el combustible que hace rodar a la sociedad del espectáculo, misma que se expone en la novela “Friquis”, la cual se asemeja a un tejido que ayuda a entender las relaciones que se forman en la Industria del Espectáculo Mexicano: lugar lleno de chismes, dudosa moral, mala o pésima reputación, odio, divas y hasta divos.

Sobre El Autor

Estudia Ciencias de la Comunicación en Bahías de Huatulco, Oaxaca. Su perfil profesional enlaza el periodismo y la literatura. Actualmente desarrolla sus capacidades en los medios de comunicación locales y proyectos alternativos.

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