Con más de 386 mil visitantes cerró a la medianoche del domingo 27 de septiembre la muestra Miguel Ángel Bounarroti. Un artista entre dos mundos en el Museo del Palacio de Bellas Artes, para continuar su exhibición en el Parque Guanajuato Bicentenario de León del 15 de octubre de 2015 al 10 de enero de 2016.

Durante el último día de la exposición en el recinto de mármol, el recorrido se llevó a cabo de forma tranquila y ordenada. La afluencia de gente fue constante, aunque entre las 16:00 y las 17:00 horas, un leve chubasco deshizo la fila para entrar a la muestra, la cual llegaba hasta el corredor Ángela Peralta.

Sin embargo, después de la lluvia el público continuó ingresando al museo. Cerca de la noche se habían reportado más de seis mil personas durante la jornada, y la cuenta continuó hasta pasadas las 23:00 horas, cuando entró el último visitante, José Roberto Yáñez, quien viajó desde Hermosillo, Sonora, exclusivamente para ver la muestra.

“Se me hizo algo extraordinario que trajeran la obra de un artista como Miguel Ángel a nuestro país y no podía quedarme sin verla. En dos ocasiones anteriores ya había intentado entrar a la exposición cuando vine a la ciudad por motivos de trabajo, pero no corrí con suerte, porque los boletos se habían agotado. Cuando vi que hoy era el último día de la exposición, decidí venir exclusivamente con el propósito de entrar”.

Uno de los últimos visitantes fue Mario Ibáñez, profesor de arte de la Universidad Mayor de San Andrés, de Bolivia, quien vino desde su país para conocer parte de la obra del artista florentino: “Me es complicado hacer un viaje hasta Roma, así que ahora estoy visitando México para ver la obra de Miguel Ángel. Sus bocetos son impresionantes, porque muestra sus ideas. Sus estudios de anatomía también son increíbles, pero lo que más me gustó fueron las cartas, porque se deja ver una actitud irreverente”.

 

La inolvidable emoción de hablar sobre Miguel Ángel

“La emoción de hablar sobre Miguel Ángel es algo que recordaremos con cariño y emoción”, coincidieron Juan Alberto Vega y Cesar David Martínez, jóvenes que participaron en la muestra como mediadores en diferentes visitas guiadas que ofreció el recinto.

“Fue una experiencia muy padre, porque empecé el servicio social justo cuando ya estaban montadas las exposiciones de Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, y las filas eran enormes. Ver la logística que requirieron fue algo sorprendente”, dijo Juan Alberto Vega en entrevista.

“El maratón fue desgastante, pero una gran experiencia, porque la gente llegaba en la madrugada muy emocionada para ver las muestras, lo cual nos llenaba de energía aunque estuviéramos muy cansados, pues llevábamos varias horas despiertos”.

El joven estudiante consideró que “aunque después de esta exposición vienen otras muy importantes, creo que las de Miguel Ángel y da Vinci fueron un parteaguas. Primero, porque son dos de los artistas más trascendentales de la historia a nivel mundial y, segundo, por el impacto y la aceptación que tuvieron entre el público mexicano. Son muestras que para muchos de nosotros dejan un recuerdo de cariño y entusiasmo.

Finalmente, Cesar David Martínez, quien ofreció la última visita guiada cerca de la medianoche del domingo, explicó que para él la muestra dejará un vacío y una gran experiencia: “Me encariñé con la exposición, con las obras. Para mí hablar de la historia de Miguel Ángel y de las piezas fue una gran emoción.

“Aunque hubo momentos muy estresantes, siempre valió la pena comprobar cómo la gente nos ponía atención y disfrutaba el recorrido con mucho interés. Lo que más gustó fueron los bocetos de la Capilla Sixtina y el Cristo Giustiniani, obras muy impactantes. Además, el acomodo en la sala permitió fijarse en esa escuela que legó el artista. Siempre la recordaré”.

 

Con información de: CONACULTA

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