El arte esta lleno de imágenes que nos remiten a realidades felices o desagradables; a mundos lejanos, inexistentes, posibles o imposibles. Sin duda una de las expresiones más comunes del arte –entendida como imagen–, es la pintura, por lo que en esta ocasión los invito a visitar el Museo Nacional de San Carlos, recinto de gran belleza arquitectónica, que contiene uno de los acervos más importantes de Latinoamérica. Desde 1968, el Museo Nacional de San Carlos resguarda obras del arte europeo, de los siglos XIV a principios del XX. A través de su exposición permanente, presenta óleos, dibujos y esculturas, que abarcan un período de casi seis siglos, en los que se desarrollaron diversos estilos entre los que se incluye: gótico, manierismo, barroco, rococó, neoclásico, impresionista y realista.

Además del acervo que resguarda y exhibe permanentemente, el museo presenta al mismo tiempo, hasta el 29 de octubre de 2012, la exposición del artista alemán Thorsten Brinkmann, quien presenta instalaciones –objets trouvés- que parten de objetos y productos desechados por la civilización. En ocasiones sus composiciones sirven de modelo para futuras fotografías. Sus obras desestabilizan la negativa idea sobre el concepto de “desecho” y a la vez critican el consumismo exagerado de las sociedades actuales, que adquieren y se deshacen de las cosas con gran rapidez, sin poder encontrar un nuevo uso a los objetos creados de manera irreflexiva y en desmedida.

“El punto de arranque conceptual para la exposición en el Museo Nacional de San Carlos, es la transportación de parte de la colección de Brinkmann de objetos y ropa a las salas permanentes del museo para fungir como instalación espacial y así establecer un puente con las obras ahí instaladas, lo que permite al público dar otra lectura a la colección. Esta es una curaduría audaz y es así mismo una apuesta de los investigadores y curadores del recinto, por aportar al público mexicano la visión actual de un artista extranjero”[1].

Al mismo tiempo que el museo nos ofrece una triple exposición a través de la composición de su acervo pictórico y la obra de Brinkmann, podremos encontrar, hasta junio de 2012, una parte de la obra gráfica de uno de los artistas europeos más importantes, Los Caprichos de Francisco de Goya y Lucientes.

Los Caprichos de Goya constan de 80 planchas a partir de 113 dibujos preparatorios, que inician en el año de 1796, y que resultarán en una primera edición en el año de 1799. Los Caprichos son una obra sátira realista, crítica y social, que muestra vicios humanos, fisonomías monstruosas, supersticiones y prejuicios característicos del siglo XVIII.

Museo Nacional de San Carlos.

Puente de Alvarado No. 50, Col. Tabacalera ?Del. Cuauhtémoc, 06030 México.

Entrada $31 pesos. Domingo entrada libre. Maestros y estudiantes con credencial, adultos mayores, personas con discapacidades físicas y niños menores de 13 años, entrada gratuita.

Miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 hrs.


[1] http://mnsancarlos.com/thorsten.html

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