Algunas cosas son demasiado pequeñas como para verlas a simple vista. Un microscopio compuesto puede magnificar algo hasta 2 mil veces, como para apreciar la escama de un ala de mariposa, ¿pero eso es todo? No. La vida puede ser a escalas mucho menores que lo citado y es lo que se puede observar por medio de la nanotecnología en la película Misterios de un mundo invisible, que se proyecta en la ADO Megapantalla IMAX, de Papalote Museo del Niño.

La maravilla puede verse en 3D. En las funciones, el público estira las manos para tocar lo que da la sensación de separarse de la pantalla. Hay niños que gritan.

¿Sabía que su cuerpo está cubierto por más de 50 millones de bacterias? Están sobre cada persona… ¡justo ahora!

Es una producción de National Geographic Entertainment, un viaje a los mundos que ocurren frente a los ojos, pero que no se ven. Es narrada en español por Bruno Bichir.

Se estrenó el pasado 28 de noviembre y ha sorprendido al revelar mundos con seres microscópicos alrededor de cada persona. Se ven los increíbles secretos de la naturaleza. Al respecto, Rubén Pizá, director de Mercadotecnia de Papalote Museo del Niño, comentó: “Gracias a esta nueva película, los visitantes observarán por primera vez aquellas cosas que ocurren frente a ellos, pero que no pueden ver; cosas que son muy rápidas, muy lentas, muy pequeñas o simplemente invisibles. Es una oportunidad única para conocer el mundo desde una perspectiva muy diferente”.

Cámaras time-lapse y de alta velocidad

Para la realización de esta película se utilizaron herramientas de alta tecnología como cámaras time-lapse y de alta velocidad, microscopios electrónicos y nanotecnología para lograr imágenes que transportarán a los espectadores a los mundos secretos y fascinantes de la naturaleza, invisibles hasta ahora para el ojo humano.

Misterios de un mundo invisible aborda cuatro mundos del planeta que normalmente no se ven: lo invisible, lo que pasa demasiado lento, lo que ocurre demasiado rápido y lo demasiado pequeño.

Lo invisible: en un día lluvioso, los humanos pueden ver el arcoiris (conocido como luz visible), pero éste es sólo una fracción de las millones de ondas de luz en el vasto espectro electromagnético. En esta película se observa el mundo a través de la visión infrarroja de un mosquito y cómo las abejas detectan la luz ultravioleta de las flores. Además, se aprende lo que las ondas gamma, las microondas y las ondas de radio pueden mostrar.

Demasiado lento: las cámaras time-lapse captan sucesos que ocurren tan lentamente que el humano no ve, como las plantas que trepan los árboles para alcanzar los rayos del sol o un animal en descomposición. A gran escala, las fotografías time-lapse muestran la Tierra como un planeta vivo, acompañado por el incesante movimiento de los seres que la habitan.

Demasiado rápido: contrario a las cámaras time-lapse, los equipos de alta velocidad revelan secretos de un mundo súper rápido: el ataque de una víbora de cascabel, el vuelo de un búho, el estallido de un grano de maíz y los relámpagos.

Demasiado pequeño: muestra también maravillas demasiado pequeñas para el ojo humano, desde las microscópicas escamas del ala de una mariposa hasta los microorganismos que habitan el cuerpo humano. Gracias al microscopio electrónico, los visitantes observarán el ojo de la mosca de la fruta, la piel de un tiburón, una pulga y el tallo de un jitomate.

Se revelará también qué ocurre en el corazón mismo de la materia y cómo el estudio de la nano ciencia podría, en un futuro, ayudar a construir desde elevadores hacia el espacio como medicamentos que ayuden a curar enfermedades a través del manejo del ADN.

Rubén Pizá precisó que los niños de hoy pueden ver cómo es el átomo, lo molecular, el crecimiento de una planta. “La reacción de los niños, desde preescolar, ha sido muy buena. Es tal la calidad de las tomas que por lo menos hay cinco momentos durante la proyección en que gritan o exclaman. Todo es en 40 minutos. De verdad, vean la escena de un búho que vuela directamente hacia el público; la toma a la pata de una hormiga, donde el acercamiento muestra a otro bichito; otra es cómo te pueden ver los mosquitos, por la temperatura del cuerpo.

Esta película logra que veamos lo nano, lo más pequeño. La materia a nivel átomo. Documenta toda la oferta que el museo tiene en la actualidad. Lo primero es que los niños tengan curiosidad y que pierdan el miedo a la ciencia.

Esta obra estará ocho meses en la cartelera del museo, hasta julio de 2015. Cuatro funciones por día y en vacaciones serán cinco.

Misterios de un mundo invisible es una producción original de National Geographic Entertainment y Days End Pictures, con el apoyo de National Science Foundation y patrocinada por Lockheed Martin y la empresa FEI.

 

 

Fuente: www.lajornada.unam.mx

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