Hay ciertas ocasiones en las que la realidad supera la ficción, tal como lo indica la ya tan trillada frase. Algunos sucesos de la vida cotidiana pueden ser más impactantes que cualquier película de terror, suspenso o ciencia ficción. Basta mirar alrededor para encontrar algo que bien podría causarnos un impacto capaz de alterar todos nuestros sentidos, generando reacciones que se manifiesten tanto a nivel anímico como físico. Tal es el caso del hiperrealismo del australiano Ron Mueck.

Gran profesional de efectos especiales en el cine, Mueck trabajó con distintos productores entre los cuales destaca Jim Herson, y ayudó a la producción de distintas películas como Labyrinth o The Dark Crystal, en donde ya mostraba indicios de un gran talento para realizar esculturas hiperrealistas. Tiempo después se muda a Londres en donde establece su propia compañía de utilería y efectos visuales para publicidad, y comienza a elaborar estructuras cada vez más complejas. Sin embargo, no fue sino hasta 1996 cuando realiza una serie de esculturas pequeñas como parte de una exposición en la galería Hayward, organizada por su suegra Paula Rego, gran pintora e ilustradora portuguesa. Como resultado, su obra comenzó a ser solicitada, lo que lo llevó finalmente a crear una de sus obras más escalofriantes: Dead Dad (papá muerto), una réplica hiperrealista de su difunto padre elaborada con silicona, que presenta un reducido aproximadamente de dos tercios del tamaño natural y en la cual el autor usó parte de su cabello para el producto final.

En el asombroso realismo que presentan sus esculturas, se percibe la gran capacidad de Mueck para reproducir la anatomía humana, a través de seres inmutables que parecen tener vida debido a sus elaboradas facciones y expresiones faciales. Con dicha técnica, el autor pretende explotar las formas y poner en cuestión los límites “entre la realidad y el artificio, entre lo revelado y lo oculto, el vínculo palpable que une presencia y ausencia.”

En su exposición Hiperrealismo de alto impacto, ubicada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso de la Ciudad de México, el artista australiano nos presenta una serie de esculturas elaboradas a partir de una técnica mixta que trae como resultado reproducciones de personajes de la vida real, en distintas situaciones y tamaños. La exposición está abierta al público desde septiembre 21 de 2011 y permanecerá hasta febrero 5 de 2012. Sin duda, el hiperrealismo de Ron Mueck es una gran oportunidad para poner en juego nuestros propios límites, a través de personajes que van de lo increíble a lo que algunos en verdad podrían considerar lo más siniestro: la vida misma.

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