ResumenLa risa ha sido abordada desde múltiples perspectivas, causando polémica entre las diferentes corrientes y áreas de conocimiento debido a los puntos tan diversos desde los que se le ha considerado, pero ¿qué es la risa? Aún sin poder responder con claridad y unicidad sabemos, a final de cuentas, que resulta ser beneficiosa y positiva.

 

En estos tiempos agitados, de problemas globalizados, crisis y violencia, ¿qué nos motiva a seguir adelante?, ¿qué nos alegra el día? Tal vez nuestras ilusiones o nuestros seres queridos, una buena noticia o quizá sólo una agradable dosis de risas. Sonreír, reír o carcajearse puede ser la diferencia entre un buen y un mal día, pero, ¿por qué nos sentimos mucho más felices después de reír? ¿Qué esconde la risa detrás de sí?

Fisiológicamente la risa es una respuesta biológica involuntaria –como el llanto–, a determinados estímulos, producto del sistema límbico. Al reír se producen espasmos del diafragma y contracciones de varios músculos, algunas veces reímos tanto que estimulamos la glándula lacrimógena, es por ello que la risa produce un brillo en los ojos, e incluso algunas lágrimas. Cuando reímos nuestros pulmones necesitan más aire y el corazón bombea más sangre, situación que provoca el enrojecimiento de las mejillas. En el cerebro se liberan varias hormonas como las endorfinas, que producen un efecto sedante y la sensación de bienestar; además se liberan linfocitos T, responsables de proteger el cuerpo, por lo que se dice que la risa trae salud consigo.

A nivel lingüístico-social, la risa y la sonrisa se consideran parte fundamental del lenguaje y las relaciones humanas. La sonrisa aparece desde los primeros meses de edad, mucho antes que el habla; constituye una forma de comunicación básica y también es uno de los primeros reflejos sociales de aprobación. El neurobiólogo Robert Provine, señala que la risa es usada, en algunos casos, para ridiculizar, acto que pretende modular y modificar la conducta de las personas. Provine piensa que reírse de alguien o hacer reír a un grupo de personas sugiere poder sobre tales individuos. Charles Gruner considera que la risa es una expresión de triunfo y que es manifestada por orgullo, resultado de cierta conquista; menciona que incluso los bebés se ríen tras haber conseguido algo deseado, o en su defecto para conseguirlo. Por su parte, John Morreall sostiene que la risa es una expresión de alivio y confianza tras haber sorteado un gran peligro, lo que podría llevarnos a pensar que es un símbolo del miedo, una angustia liberada, pero que al mismo tiempo salva, adormece y permite continuar la vida. Por su parte, los neurolingüístas aseguran que la sonrisa promueve la empatía y aceptación dentro de un grupo social.

 

risa-2

La sonrisa significa, hoy en día: felicidad, alegría y festejo, cualidades agradables en las personas; sin embargo, la risa también ha aparecido junto a la crueldad, la “locura” e incluso la muerte, situación por la que quizá se le ha relacionado con el poder y la dominación.

“Ver sufrir produce bienestar; hacer sufrir, más bienestar todavía. Esta es una tesis dura, pero es un axioma antiguo, poderoso, humano, demasiado humano, que por lo demás, acaso suscribirían ya los monos, pues se cuenta que, en la invención de extrañas crueldades, anuncian ya en gran medida al hombre y, por así decirlo, lo <preludian>. Sin crueldad no hay fiesta: así lo enseña la más antigua, la más larga historia del hombre –¡y también en la pena hay muchos elementos festivos!–”.[1]

Respecto al lenguaje, la risa es una expresión bastante compleja, que ocupa un sitio “superficial”[2], puesto que no pertenece al lenguaje conceptual y más bien responde a estímulos subjetivos e instintivos: podríamos decir que precisamente en ese estar más allá de los conceptos radica su importancia y su interés. Con ella se expresa lo incognoscible, lo ininteligible; ha rozado con la locura, puesto que el loco ha sido –la mayoría de las veces–, un personaje que se caracteriza por hablar o hacer disparates, un incomprendido porque vive fuera del simbolismo tradicional[3], porque se asoma a los sitios inexplorados por el lenguaje, a los abismos indecibles y cae en una vorágine de risa o de llanto, que brota inconteniblemente y surge con una fuerza demasiado violenta. George Bataille[4] realizó una comparación entre este estado y el orgasmo o la petite mort; menciona que, aquél que experimenta este fenómeno es capaz de vislumbrar tras ese horizonte lingüístico, pero no logra contarlo. El hombre que se encuentra más allá del concepto se descubre disuelto y sin forma; ha roto con el orden, por lo que muchas veces sólo le acompaña un estridente sollozo, una especie de convulsión transformada en risa extrema, en mareo, en la carcajada de loco.

La risa es un impulso, una reacción involuntaria, un sentir, un hacer, es un instante incomprensible para la razón, un enigma, pues más allá de sus efectos físicos y psicológicos no sabemos realmente nada de su origen; mas es cierto que algo podemos decir de sus efectos, pues está demostrado que ayuda a disminuir el estrés, que incrementa la producción de anticuerpos y células protectoras, y previene la formación de tumores a la vez que reduce los niveles de colesterol y glucosa en la sangre, regula la presión sanguínea, libera el temor, la ira y la angustia, por lo que en general, podemos considerarla como un signo de vivacidad, buena salud y felicidad. Además, la International Society for Humor Studies o ISHS, ha comprobado que, a nivel laboral, sonreír estimula la innovación y la mejor toma de decisiones, favorece el aprendizaje, fortalece las relaciones y crea un entorno más agradable para trabajar. Así que, más allá de las relaciones sociales, las creencias, los descubrimientos psicológicos y los términos filosóficos sobre la risa, cuando reímos nos sentimos mejor, nos vemos mejor, nos comportamos mucho más alegres y amables, motivos suficientes para intentar reír, o al menos sonreír, todo el tiempo, para conservar la frescura y el buen humor, y no permitir que los años nos vuelvan serios.

——————–

[1] Nietzsche, Friedrich. La genealogía de la moral, Trad. Luis Sánchez Pascual, Alianza Editorial, p. 87.

[2] Con superficial me refiero al término deleuziano que designa la piel, el punto en que se roza lo corporal con lo ideal.

[3] V. Foucault, Michel. Historia de la locura en la época clásica, passim.

[4] Cf. Bataille, George. El erotismo, Trad. Antoni Vicens. Barcelona Tusquets, 2005 p.14

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.