Cuando se escucha el nombre de Bram Stoker, lo primero que viene a la mente es el conde Drácula, y ello no es casualidad, pues este autor de origen irlandés dio vida al famoso monstruo, en 1897. A partir de entonces conquistó para siempre a los amantes de la literatura y se inmortalizó, al mismo tiempo que consagró la imagen del vampiro tal como la conocemos hoy. Sin embargo, hay que señalar que la idea no es original del escritor, sino que ésta surgió de varias leyendas de la Europa de la Edad Media; no obstante, fue el talento de Stoker el que conjuntó y expresó de manera extraordinaria la historia de Vlad Draculea en una magnífica novela de terror, que se convirtió en un clásico, que ha perdurado en el primer puesto de los relatos de vampiros por más de un siglo. La versión de Stoker sobre los “no muertos” es la que más influencia ha ejercido sobre la cultura popular, la literatura moderna, e incluso el cine, al que ha sido adaptada en varias ocasiones.

La historia de Drácula es contada a través de los diarios y cartas que los protagonistas escriben durante su aventura contra la temible bestia. La odisea comienza con el viaje que realiza Jonathan Harker al viejo castillo del conde, en Transilvania, en el que lo esperará un muerto viviente, deseoso de sangre, junto a los más temibles horrores de su vida. Enseguida, el relato se complejiza y el misterio, el terror y la tragedia, no se alejarán de la narración. La novela se desarrolla principalmente en dos países, Rumania e Inglaterra, lugares en los que el mencionado vampiro cobrará la vida de muchas víctimas, a la vez que luchará contra sus nuevos cazadores: un grupo formado por el mismo Harker y el Dr. Van Helsing, quienes se proponen acabar con el monstruo y el terror que ha generado.

Sin duda, Drácula es una de mis novelas favoritas. A lo largo de su desarrollo, la trama es siempre interesante y mantiene al lector en suspenso y con en el deseo de continuar avanzando en el relato. Su lenguaje formal, propio de la época en la que fue escrito, según mi parecer, hace que la narración se vea envuelta en un ambiente ideal para la aparición de un personaje tan inteligente y lleno de clase como lo es Drácula. Por ello, este libro es en todos los sentidos una lectura placentera y, por lo mismo, recomendable, aún si se conoce la historia a través de las muchas películas que han sido realizadas, incluida la excelente versión de Francis Ford Coppola, pues ninguna de ellas es una copia literal del libro, en el cual, seguramente, el lector encontrará agradables e inesperadas sorpresas.

 

Una Respuesta

  1. Elizabeth Bernal

    Me gustó tu reseña y coincido contigo, tanto en tus comentarios sobre el libro, sobre el personaje emblemático y sorprendente de Drácula. En el cine, Coppola logra hacer una de mis versiones favoritas, con actuaciones tan magníficas como la de Gary Oldman, Winona Ryder y Anthony Hopkins

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