ResumenEl ecofeminismo o feminismo ecológico surgió como respuesta a la opresión injustificada basada en la diferencia y la lógica de la dominación. Sus pretensiones son las de crear una comunidad incluyente, amorosa y respetuosa, capaz de ofrecer una igualdad, a pesar de las diferencias que existen entre todos los seres.

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Introducción

El ecofeminismo, también llamado feminismo ecológico, es un movimiento, surgido a finales del siglo XX, que pretende luchar contra el sistema patriarcal. El término es atribuido a la escritora y feminista francesa, Françoise d’Eaubonne, quien lo utilizó por primera vez en su obra, Le féminisme ou la mort (1974). Este concepto ha sido retomado por mujeres y hombres que han buscado la eliminación de la dominación, ya no sólo hacia las mujeres, sino hacia cualquier ser vivo.

La causa inmediata de los problemas presentes y la amenaza del mañana es el sistema patriarcal, basado en la propiedad de la fecundidad y la fertilidad; de cuyas estructuras mentales y culturales han surgido otras que se han mantenido en todas las formas de organización social y económicas sucesivas.

Françoise d’Eaubonne, Le féminisme ou la mort.

A lo largo de su obra, d’Eaubonne expone la vida (sedentaria) moderna como el resultado de la dominación patriarcal, surgida del descubrimiento de la paternidad, la domesticación de los animales y la agricultura de riego, principalmente. Algunos otros teóricos afirman que existieron épocas cercanas al neolítico en las que existían comunidades pacíficas e igualitarias, que rendían culto a una Diosa que representaba la fertilidad y potencia de la Naturaleza.

Jorge Silva García, en su artículo: El largo peregrinar hacia la humanización, narra, a partir de un estudio arqueológico, que durante el neolítico, la mujer era considerada de carácter sagrado, pues era capaz de engendrar vida; se le trataba como ser libre e igual que al hombre, y el sexo era sólo un medio de placer. Sin embargo, cuando el hombre se percata de que la mujer es fecundada gracias a él, la convierte en parte de su propiedad, igual que a toda su descendencia. En ese momento, la sociedad pasó de la libertad a la dominación, de compartir a poseer; a partir de entonces toda la importancia social radica en el tener. El hombre, al apropiarse de la fertilización de la tierra y de la fecundación de la mujer, se convirtió en la autoridad que decide sobre ambas.

¿Qué es el eco feminismo?

Ante esta realidad surgen varios movimientos que pretenden terminar con la opresión, entre ellos el ecofeminismo pero, ¿qué significa eco-feminismo? Como su nombre lo dice, surge a partir del feminismo.

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El feminismo es el movimiento que tiene por objetivo terminar con la opresión sexista. Sus argumentos se basan en que el mundo machista esta organizado a partir de una lógica injusta, de la dominación, que debe suprimirse. Bajo este razonamiento descansan también, el racismo, la discriminación, el totalitarismo, etc. Esta es la razón por la que, la lucha feminista es, en realidad, una lucha contra la opresión en general.

El feminismo es pluralista, pues le da importancia a la diferencia, rechaza el reduccionismo, la unilateralidad y la creencia de una verdad absoluta y universal. Por ello, el feminismo no es una corriente cerrada, más bien, está en constante movimiento de acuerdo a la época y lugar; por lo tanto, no pretende dar “La visión del mundo”, simplemente se ocupa de ofrecer una perspectiva más amplia e incluyente.

La postura feminista pretende que la organización social se base en el respeto a la diferencia

El ecofeminismo surge entonces, como un movimiento feminista que comprende que, el surgimiento histórico de la “superación masculina”, respecto a la mujer, es, en realidad un anhelo de superioridad respecto a cualquier otra forma de vida. Por ello, el varón considera que es su derecho explotar la tierra y cualquiera de sus recursos naturales, además de someter a la mujer y a los animales.

El ecofeminismo denuncia que, la lucha por los derechos de la mujer es, en realidad, la misma que la ecológica, que pelea en favor de los animales y la naturaleza. El ecofeminismo, es, pues, un movimiento de amor, inclusión y lucha para lograr el respeto por las diferencias que existen entre cada ser vivo.

¿Qué implica la lógica patriarcal o de dominación?

Karen J. Warren en su texto, El poder y la promesa del feminismo ecológico expone y responsabiliza a la lógica de la dominación como el medio de justificación, de la subordinación a la que son sometidos todos los seres distintos al hombre dominante (mujeres, niños, ancianos, homosexuales, personas con capacidades diferentes, de color diferente, animales, plantas y la tierra en general). Warren nos dice en su texto que las características para identificar un marco conceptual opresivo son:

  1. Pensamiento jerárquico.
  2. Dualismos de valores, en los que los miembros son “opuestos”, excluyentes y se pone mayor valor en alguno de los miembros.
  3. Una lógica de la dominación, que resulta ser la más importante para mantener el contexto. Esta lógica es una estructura argumentativa que conduce a una justificación de la subordinación.

Desde milenios atrás se ha venido usando este tipo de lógicas, el mundo está basado en ellas. Las mujeres se han considerado más cercanas al mundo natural y cambiante, en tanto que el hombre ha sido colocado del lado racional y cercano a lo verdadero. La verdad, como única e inmutable, ha sido valorada por la mayoría de los pensadores y filósofos como lo más elevado y por lo tanto superior. Debido a este razonamiento es posible desdeñar lo inferior, o sea: la mujer, la naturaleza, el cuerpo, la falsedad, el cambio y la diferencia. En los inicios de este tipo de dominio el varón fue quien tomó el papel del opresor, mientras que en nuestros días la humanidad entera (hombres y mujeres) se ha hecho masculina [1], se ha considerado como lo más superior y racional en la tierra y por ello se ha auto-validado como la Autoridad sobre todo lo demás, justificando así su preponderancia.

¿Cuál es la propuesta ecofeminista?

El ecofeminismo busca la erradicación de toda opresión (justificada por la lógica de la dominación), y aboga por el respeto de la diversidad, pues concluye que la diferencia no justifica la dominación. El feminismo ecológico está a favor de la igualdad, pero no de una igualdad indiferenciada en la que todos tengamos que ser idénticos para tener los mismos derechos; sino, una igualdad de derechos, en la que no importen nuestras diferencias.

El ecofeminismo propone una “mirada amorosa” hacia todos los seres y la naturaleza. La mirada amorosa consiste en aceptar la independencia y diferencia del otro; en intentar conocer realmente aquello con lo que nos estamos relacionando, interesándonos sinceramente y logrando ver más allá de la voluntad y los intereses propios. Esta interconexión entre el hombre y el todo, le da valor al otro sin negarnos a nosotros mismos. Nos da la posibilidad de distinguir nuestros intereses de los del otro.

La mirada amorosa es respetuosa y no coercitiva. No trata de apoderarse de los otros, sino que “reconoce la complejidad del otro como algo que presentará siempre novedades para ser conocidas.” [2] No se trata de una fusión o de una subordinación de unos intereses por otros, sino de la consciencia de la relación que existe entre ambos. De esta percepción surge una comunidad amorosa que responde a su entorno con gusto, interés, confianza y amistad. Una comunidad que, respeta la diferencia a pesar de la “igualdad” que existe, pues todos los miembros de dicha comunidad son valorados de la misma manera, y por ello se intenta satisfacer las necesidades de todos y se procura un desarrollo en conjunto con los otros y no a costa de los otros.

El ecofeminismo mantiene la diferencia, tanto entre humano-humano como entre humano-naturaleza; niega la separación de naturaleza-cultura, pero afirma que los humanos son tanto miembros de una comunidad ecológica como también diferentes a ella. La tensión que pone el ecofeminismo en las relaciones y en la comunidad no es, por lo tanto, una eliminación de la diferencia sino un reconocimiento respetuoso de ella. Otorga un lugar central a valores como el amor, la amistad, la confianza y la reciprocidad adecuada. Lo que el ecofeminismo pretende es la creación de un mundo en el que la diferencia no engendre la dominación. Un mundo en el que ninguna persona sobrepase los derechos e intereses de ningún otro, en el que ningún miembro de la comunidad se encuentre por encima; en el que el hombre no se considere la autoridad sobre la mujer, la naturaleza, ni ningún otro ser.

Conclusión

El principio del feminismo ecológico es respetar y amar, ver a aquellos con los que nos relacionamos al mismo nivel y no reducirlos al tamaño de nuestros intereses, deseos o temores. Clic para tuitear

El ecofeminismo destaca el valor de cada forma de vida, única y distinta; sin embargo, declara que todos estamos relacionados, por ello, nadie y nada se encuentra por encima de otro. Por lo tanto, su discurso promueve el respeto por todas las formas y expresiones de vida, al igual que de lo no vivo, ya que todos los elementos de un ecosistema son igualmente importantes para su desarrollo y conservación. Implica reconocer la complejidad del otro o lo otro, junto con la de todo el ecosistema al que pertenecemos.

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Notas.

[1] Con masculino y femenino me refiero a características que no corresponden necesariamente a las de mujer y hombre. V. Kant, I. Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime, México, FCE-UNAM.

[2] Cfr. Karen Warren, “El poder del feminismo ecológico” en Valdés, Margarita (Comp.) Naturaleza y valor.

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