ResumenEl Breakcore es un género de música electrónica originado a principios de los noventa, cuya característica principal es romper con las estructuras de la rítmica convencional; por ello, es un género polémico que para muchos no tiene cabida dentro de los ámbitos musicales establecidos.

El día es como cualquier otro. Tomo asiento y me coloco frente al monitor de mi computadora, con una pesada y tediosa monotonía. Permanezco callado, sin esperar nada. Entonces, escucho de pronto susurrar al silencio, aquella bella pauta que antecede al sonido y da comienzo al ritual. Repentinamente, una reacción química es provocada en mi cerebro por múltiples ondas sonoras, liberando endorfinas y substancias aún más caprichosas. Mis sentidos se alteran, el ritmo cardiaco se acelera y comienza el largo viaje. ¿Quién no ha volado alguna vez al dejar penetrar, en lo más profundo de sí mismo, notas musicales que bailan y se retuercen entre el tiempo y el espacio? Ya Nietzsche lo decía: “La vida sin música sería un error”.

La música es considerada una de las expresiones más elevadas del alma humana. Mozart, Beethoven, Bach, Chopin, Stravinski son ejemplos claros de ello. No obstante, como todo lo demás, ésta también se transforma. Un elemento tan básico como la percusión da paso a un sinfín de ritmos y formas musicales. La música es un rizoma que se extiende por donde le place, que crece y se distiende en la superficie del mundo, acaeciendo en forma de lágrima y risa, de euforia y melancolía, portando máscaras de distintos colores; ¿acaso hay algo más placentero que flotar en una nube de melancolía, mientras las frágiles notas evanecen sobre la existencia? ¿O algo más exquisito que hacer el amor envuelto en sábanas musicales, que se deslizan despacio por la piel? La música es constante devenir, y como tal, acontece de distintos modos.

Hoy día existe una gran variedad de géneros, ritmos y estilos musicales que definen, de alguna manera, nuestra época. Por un lado, existen géneros que han emergido a partir del entorno, y por otro, aquellos que han buscado transgredir el mismo. Actualmente la era digital está presente en este acontecer, dando paso a nuevas formas de creación musical. Es de esta forma que se originaron géneros como la música electrónica.

El Breakbeat es un término que se usa para describir bases rítmicas basadas en sampleos de breaks (solos de batería) comunes en géneros como Jazz, Soul o Funk. Estas bases dieron origen a una familia de géneros de música electrónica que también se denomina broken beats y que integra estilos como el Big Beat y el Drum & Bass, además de haber influido considerablemente en la cultura Hip Hop. Aunque no lo parezca, el Breakbeat se originó en 1973 y dio pauta a una serie de subgéneros tales como Hardcore, Rave, Jungle, Ciber Punk y el Breakcore, este último nacido a principios de los noventa, aún con reminiscencias de la cultura Techno.

El Breakcore es el más acelerado y enérgico de los estilos de la familia Breakbeat. No existe una definición unívoca del género, pues se tiende a considerar como un estilo que agrupa diferentes corrientes y se sirve de distintos géneros musicales. No obstante, existen elementos homogéneos que lo caracterizan, tales como la preferencia por un sonido agresivo y caótico, un tipo de estructuras poco o nada convencionales (estructuras no lineales) y el uso de cambios repentinos de ritmo. Quizá el elemento más característico del Breakcore es la disección rítmica (ya el propio nombre del género alude a la ruptura) que generalmente está basada en la manipulación del Amen Break y otros breaks clásicos de Jungle y Hip Hop, a velocidades muy elevadas.

Melódicamente, no existe ningún elemento que pueda definir al Breakcore, sin embargo, ha retomado elementos musicales que abarcan todo el espectro auditivo, desde sonidos de la naturaleza hasta piezas de música clásica (Venetian Snares) y elementos de la escena obscura (Igorrr). Como ocurrió con el Hardcore, el Breakcore empezó a asentarse en Europa como un género nuevo e innovador, para después adquirir formas más concretas en otras partes del mundo, de modo que comenzó a definir sus propias características estéticas y sociales (el género tiene resonancias de protesta social). Es debido a todos estos elementos que el Breakcore es un género sumamente polémico.

Si bien dentro de la escena musical hay distintas categorías, la música electrónica se ha ido abriendo brecha en un mundo donde comúnmente se cree que para hacer música es necesario, en primera instancia, contar con el elemento aparentemente básico de toda pieza musical: el instrumento. Sin duda, es difícil imaginar una composición musical sin el objeto o mecanismo que la genera, por ello no es de sorprender que, en algunos casos, la música generada a través de consolas o PC’s no esté considerada como algo verdaderamente genuino, ya que las herramientas utilizadas para su elaboración no fueron creadas con un objetivo estético.

De alguna manera, la música electrónica está subordinada al mundo digital, a la virtualidad, ¿pero acaso no todo sonido es ya una forma de virtualidad? Aunque esta pregunta alude a una serie de interrogantes consecuentes, el problema se extiende más allá de la definición de lo virtual. Para poder definir si algo, este caso un género musical, es arte o no, tenemos que definir en primer lugar qué es el arte, lo que implica aludir al problema cúspide del ámbito estético.

Comúnmente el concepto de arte está ligado a otros conceptos como el de genialidad, talento y creatividad. Según algunas posturas, el talento o la genialidad es algo inherente a ciertos tipos de hombres, que cuentan con características peculiares (el genio nace, no se hace); por el contrario, otras posturas sostienen que el genio creativo es potencia y no acto, es decir, que el talento es una cualidad a desarrollar. Sin embargo, detrás de ambas posturas se oculta ya inherentemente una jerarquización. Es difícil no hacer jerarquías, en vista de que -al menos en cierto sentido- el arte es una cuestión subjetiva. Por ejemplo, para algunos no es lo mismo mirar una pintura en un museo, que observar una instalación de arte-objeto en donde se exhiben aves muertas colgando de un tendedero o excusados en vez de esculturas, al más peculiar estilo de Duchamp. Curiosamente, no hemos podido superar la concepción Hegeliana que afirma las jerarquías entre las distintas disciplinas artísticas.

¿A qué se debe este hecho? Probablemente a que, de alguna u otra manera, siempre estamos buscando crear categorías. ¡Somos Platón dividiendo mundos y Descartes soñando despertar! Pero, al mismo tiempo,  somos Nietzsche haciendo del arte una tragedia y Deleuze transformando al mundo en un rizoma. Es a través de ambos lados de la moneda (donde ambas caras son la misma) que podemos dar cuenta de la multiplicidad de las formas. La cuestión es caer en cuenta de que, como diría Lyotard, siempre existe alguien que legitima lo que es necesario legitimar.

En el caso de la música, tal vez es demasiado pretender que las categorías desaparezcan para dar paso a nuevas formas de creación musical. Es evidente que nunca habrá otro Chopin, otro Strauss u otro Lennon, pero también es verdad que no es necesario que los haya, basta dejar que la música tome sus propios rumbos, que devenga los mundos en los que desee devenir.

Si bien hoy día existe una gran polémica respecto a si los géneros musicales tales como el Breakcore son o no una forma de arte, es evidente que existe una larga lista de géneros que están revolucionando las estructuras del común denominador, tal como cada determinado tiempo es necesario que ocurra: romper viejos paradigmas para crear nuevos, sin por ello negar lo acontecido. ¿No antes del Rock hubo Blues y antes del Pop nació el Funk?

Destapemos nuestros oídos sordos y demos espacio a toda forma auditiva. Las notas se desprenden y flotan en la multiplicidad, la música devela infinitos mundos, mientras el alma aguarda en su inherente silencio, conectando cada partícula entre sí. Sólo es necesario dejar que el espíritu (o algo parecido) se conecte con cada sonido del mundo para comenzar a escuchar verdaderamente; a veces basta pegar un oído en las nubes para escuchar las olas del mar.

Algunos otros músicos Breakcore: Toecutter, Sickboy, DJ Scotch Egg, Patric Catani, AA. Kurtz, Sabrepulse, Tarmvred, DJ Fhantom, Libido Airbag, La Deathstep Equipo, Drumcorps, Realicide, Duran Duran Duran.

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