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“La vegetariana” de Han Kang: una exposición de la dominación y el patriarcado

“La vegetariana” de Han Kang: una exposición de la dominación y el patriarcado

Introducción

La prosa de Han Kang en La vegetariana ofrece múltiples lecturas, todas ellas profundas y fértiles. Este artículo surge de una lectura feminista de esta breve novela, y su principal propósito es abordar los simbolismos aparecidos en ella que critican al sistema patriarcal, basado en la violencia y la dominación. 

La vegetariana fue publicada en 2007, por la escritora surcoreana, Han Kang, quien también es conocida por: La clase de griegoActos humanos y Blanco. En ese momento, la obra llamó poco la atención debido a que los principales críticos coreanos (hombres mayores) la consideraron muy transgresora; sin embargo, una vez traducida al español e inglés comenzó a ganar relevancia, al punto de ser galardonada con el prestigioso Premio Booker Internacional en 2016. Tras ello, el reconocimiento de la obra llegó a su cúspide y hoy ha sido traducida a más de 35 idiomas. Así, La vegetariana es la novela con la que la obra de Han Kang se dio a conocer a nivel internacional, para luego ocupar un lugar entre las autoras más destacadas de la historia, siendo la primera mujer asiática en ganar el Premio Nobel de Literatura (2024), por su prosa poética y la exposición de temas complejos. 

Esta novela corta, pero potente e impactante, surgió de algunas ideas que la autora había plasmado con anterioridad. En su cuento “El fruto de mi mujer” (1997), despliega la historia de una mujer que experimenta una transformación física y emocional, convirtiéndose en planta. Tal metamorfosis es una alegoría de la pérdida de identidad, el aislamiento y el abandono, así como una crítica a la sociedad. En La vegetariana, Kang retoma varios de los elementos del mencionado cuento, pero los profundiza y desarrolla sin recurrir a elementos sobrenaturales.

De manera similar a otras autoras coreanas contemporáneas, como Cho Nam-joo, Kyung-sook Shin y Sohn Won-pyung, a través de su obra, Han Kang hace una crítica a su sociedad patriarcal y consumista, al tiempo que expone diversos problemas sociales como la depresión, el trauma y la violencia.  

Reseña de La vegetariana, de Han Kang (contiene spoilers) 

La vegetariana se conforma por tres relatos: La vegetariana, La mancha mongólica y Los árboles en llamas, narrados por personajes diferentes, pero ninguno por la protagonista, dando cuenta de cómo a ésta (Yeonghye) le ha sido sustraída la voz. Quienes la narran, la describen como un ser extraño al que realmente nunca conocen; únicamente los lectores tenemos acceso a ella a través de sus pesadillas, mismas que son presentadas por medio de monólogos.  

El primer relato es contado por el esposo de Yeonghye, quien la mira como una mujer insulsa y confiesa que se casó con ella porque deseaba una esposa obediente que le sirviera y no le complicara la vida. Yeonghye encarnó ese perfil hasta el momento en que se convirtió en vegetariana. Tal decisión (dejar de consumir alimentos de origen animal) parece inocua hasta que la sociedad —una sociedad violenta y carnívora—, la confronta, exigiéndole mismidad. Su esposo no comprende ni aprueba su cambio; para él, el valor de su esposa recaía completamente en que cumpliera con sus “labores femeninas” como cocinarle (carne) y servirle; al dejar de cumplirlas, su existencia pierde todo propósito. Así, la decisión de Yeonghye representa una rebelión contra las normas y una sublevación contra su condición humana en un mundo patriarcal, desafiando los cimientos de su sociedad machista, consumista y violenta. La familia de Yeonghye intenta someterla y hacer que vuelva a ser como antes; sin embargo, la protagonista no cede ni duda. Su “no” es absoluto; por ello, convencida de su decisión, Yeonghye se corta las muñecas y termina en el hospital, donde permanece internada hasta su recuperación; sin embargo, en ese lapso, luego de sentarse desnuda a tomar el sol, es considerada mentalmente inestable. 

El segundo relato, La mancha mongólica, es narrado por el cuñado de Yeonghye: un artista de la mediana edad, obsesionado con la mancha mongólica que conserva su cuñada hasta la adultez. En este punto nos enteramos de que el cuñado siempre ha sentido una extraña atracción hacia Yeonghye. Él la convence de pintarla y grabarla en una película sexualmente explícita. Finalmente, durante tal proyecto de videoarte tiene relaciones con Yeonghye; acto que queda grabado y es descubierto por su esposa, quien afirma que tanto su esposo como su hermana tienen problemas mentales. Cabe destacar que, en esta parte intermedia, la protagonista ha dejado de obedecer a quienes han jugado el rol de sus dueños —su padre y su marido—; sin embargo, no es libre. Se encuentra atrapada entre dos mundos yuxtapuestos, en los cuales su ser no tiene cabida. 

Por último, Los árboles en llamas nos presenta a Yeonghye internada en un hospital psiquiátrico. Este capítulo es contado por Inhye, hermana de la protagonista y única persona que la sigue cuidando y visitando. Resulta significativo que el final esté narrado por otra mujer. Inhye encarna a la mujer sometida del nuevo siglo: cuida y provee económicamente a su familia, poniendo a todo y a todos antes que a sí misma, lo cual la conduce a un estado de falta de propósito e infelicidad. La condición de su hermana le hace evidente su propio sinsentido; además, su historia exalta la fuerza de la protagonista, quien, a pesar de no ser el típico personaje principal, representa la experiencia de lo femenino en una sociedad opresiva y sexista. Así, la construcción y desarrollo de Yeonghye resultan precisos para emitir un importante mensaje de La vegetariana: el sistema patriarcal solo admite la existencia de mujeres oprimidas; aquellas que se rebelan ante él, son negadas. 

En el desenlace, también observamos a una Yeonghye que ha dejado de comer y aspira a convertirse en árbol. Su metamorfosis es inminente. Dejará de ser una mujer: un ser servil, obediente y sumiso, para convertirse en árbol: un ente pacífico y fuera de toda convención moral. Con ello, paradójicamente, la protagonista afirma su existencia ontológica mientras niega el ser que habían impuesto en ella.

Simbolismos y crítica social en La vegetariana

El “silencio” de Yeonghye

Resulta llamativo que sean otros personajes quienes narran a Yeonghye; sin embargo, tal decisión tiene un propósito muy claro: exponer el silenciamiento en el que viven muchísimas mujeres, especialmente en contextos machistas (como la sociedad Coreana y la mayoría de las sociedades actuales). Históricamente, las mujeres han debido obedecer, callar y cuidar; mientras que los hombres han jugado el rol de dueños y señores, dominando, imponiendo, abusando y gozando de libertad para expresarse y hacerse escuchar. 

El mundo patriarcal se estructuró de tal modo que la voz de la mujer siempre es menos importante y, por lo tanto, ignorada. El “silencio” de la mujer —en este caso de Yeonghye—, no es literal, sino sistémico-cultural. Nadie se detiene a escuchar el sufrimiento de Yeonghye; ni siquiera su madre, quien únicamente atiende las quejas de su yerno sintiéndose incluso avergonzada de su hija. Ella, al igual que su padre y los demás personajes de la novela representan las viejas tradiciones, los valores patriarcales de su sociedad; por su parte, Yeonghye encarna lo nuevo, lo transgresor. Su protesta hace temblar toda su estructura social; por ello, en lugar de que la escuchen, sus familiares la confinan en un sanatorio bajo la etiqueta de enferma mental, con lo cual es despojada completamente de su voz y desterrada de la sociedad. Así, conforme avanza la novela, el “mutismo” de Yeonghye se hace cada vez más evidente, hasta que en la última parte de la obra, prácticamente deja de hablar. 

La narración de las dos primeras partes recae sobre un par de hombres: su esposo y su cuñado, quienes carecen por completo de empatía y de un interés genuino en Yeonghye. Por tales motivos, expresan de ella solo aquello que se encuentra relacionado con ellos; es decir, lo que les genera interés personal, ya sea porque les produce aversión o deseo. Finalmente, en la tercera parte (narrada por la hermana de la protagonista), encontramos por primera vez un poco de comprensión y empatía hacia Yeonghye; sin embargo, es demasiado tarde; ha perdido la capacidad de hablar. Pero a través de esa empatía, Inhye comienza a mirarse a sí misma y por primera vez comienza a escuchar su propia voz, misma que —al igual que la de su hermana— había sido silenciada por su cultura y educación.  

La carne y el cuerpo femenino

Una de las principales lógicas sobre las cuales se sostiene el patriarcado, es la lógica de la dominación, misma que justifica una estructura vertical en la que el hombre se sitúa por encima de todo, dejando debajo de sí a las mujeres, animales y demás seres de la naturaleza. Tal lógica ayuda al hombre a legitimar su violencia frente a la mujer y los demás seres vivos. De tal modo, el hombre objetiviza a la mujer y al animal, suprimiendo en ambos su valor ontológico, lo cual le permite cosificarles y consumirles como simples “trozos de carne”. 

La escritora feminista, Carol J. Adams explica esa idea con su concepto “referente ausente”, planteando que en la sociedad es separado el sujeto-animal del producto en el cual su cuerpo es convertido. Gracias a dicha separación, el consumidor puede distanciarse del sujeto-animal al cual está comiendo y proteger así su conciencia. Es decir, la identidad del animal es invisibilizada del cuerpo inerte dispuesto para el consumo. Lo mismo ocurre con la mujer, la cual también es separada de su humanidad, cosificada y reducida a un cuerpo para el placer del hombre. El resultado es que tanto la carne animal como el cuerpo femenino son desmembrados para su consumo. Un cerdo se convierte en lomo, falda, costilla…; mientras la mujer se transforma en: nalgas, piernas, pechos.

Culturalmente, el consumo de carne está fuertemente ligado a la idea de fuerza y virilidad, y se contrapone al consumo vegetal, generalmente identificado con pasividad. Por ello, históricamente, el hombre se ha ubicado como el principal consumidor de carne a nivel mundial. Por otra parte, el consumo de carne también está ligado a estatus y poder económico. Los más ricos siempre han sido los mayores consumidores de carne; motivo por el cual, en muchas culturas su consumo se identifica con el poder adquisitivo.  

En el caso de La vegetariana, la carne representa los valores de la cultura patriarcal y consumista: violencia, guerra, familia jerarquizada, sometimiento de la mujer frente al hombre, sometimiento de los animales y la naturaleza, consumo, etc. Así, el padre de Yeonghye es el personaje que con mayor violencia intenta obligarla a retomar una dieta carnívora, pues él representa la cúspide de la jerarquía patriarcal, mientras que el vegetarianismo de su hija es una clara trasgresión a sus valores y su poder. De tal modo, que Yeonghye deje de consumir carne es un atentado contra su familia, contra su marido y contra su sociedad. 

Por otra parte, en la novela también se aborda la transgresión por medio del cuerpo femenino, cuando éste es mostrado no como un objeto dispuesto para el gozo y placer masculino; a través de la trama de La vegetariana, resulta evidente que la sociedad patriarcal detesta el cuerpo de la mujer cuando sale de las normas. Considerando lo planteado, la renuencia de Yeonghye a usar sujetador, o su deseo de desnudarse para tomar el sol, simbolizan un alejamiento de las normas de la estricta sociedad patriarcal y una insubordinación frente al mundo masculino.

Conclusión

Yeonghye ha decidido volverse vegetariana y paulatinamente aspira a convertirse en árbol; es decir, desea dejar de ser una máquina-mujer, para volverse árbol-naturaleza. En su deseo se percibe un claro rechazo a la violencia del mundo humano y resulta relevante señalar que la protagonista, antes que desear morir, desea renacer en otro mundo (el vegetal), lugar en el que podrá vivir pacíficamente, sin dañar a nadie. Si bien su protesta silenciosa termina por costarle la vida, ese lento suicidio ha sido su única alternativa frente a una sociedad hiperviolenta que le quitó la voz y la posibilidad de existir. 

En La vegetariana, la familia, que tradicionalmente se describe como símbolo de unidad y cuidado, es violenta, malvada y terrible. El matrimonio, que generalmente se concibe como una unión amorosa, es una simple relación de dominación. Por su parte, la mujer que desea salir de esa vorágine de relaciones frívolas y violentas es recluida y apartada de la sociedad, sin ser entendida, porque el mundo patriarcal no aspira a la comprensión, a la empatía ni al amor; únicamente se interesa en someter y abusar para situarse en la cúspide de una perversa y destructiva jerarquía. 

Por último, deseo destacar que la calidad literaria de Han Kang es por demás elevada. Su prosa es directa, sin por ello dejar de ser delicada. A través de la alegoría, Kang expone el trauma, la violencia y el dolor provocados por el patriarcado y sus normas sociales; muestra la rebelión a través del cuerpo como una forma de alcanzar la identidad y la autonomía. Su estilo introspectivo, plasma emociones profundas y conmovedoras, que generan una sensación de intimidad, reflexión y emoción tranquila. La estructura de su obra es, sin duda, original y poco convencional, compuesta por tres relatos que presentan a su protagonista desde fuera, reforzando así el argumento y haciendo evidente la soledad de una mujer que se rebela ante las imposiciones sociales y de género, pues a su visión se impone la de otros, quienes a través de su propia narrativa (y prejuicios) intentan constituirla, disminuirla, desaparecerla. Por tales motivos, esta es una pieza de enorme valor social y literario, mismos que serán acentuados con los años. 

Referencias y bibliografía

Adams, Carol J. (1990). The  sexual  politics  of  meat.  A  feminist-vegetarian  critical  theory. Continuum.

Kang, Han (2024). La vegetariana, Penguin Random House, México.

Eun Kyung Kang, Patricia Chica Morales (2024). «Mujer, familia y sociedad en “La vegetariana” de Han Kang». Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2024, pp. 165-180, <https://revistascientificas.us.es/index.php/CulturasyLiteraturas/article/view/23950/22213>

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