Hay un hombre mirando,
mirando su sombra;
él mismo se la pinta,
él mismo se la forma.

Mueve la mano, saluda,
mirando al oscuro espejo.
Hace señales, hace figuras
para mirarse completo.

Se detiene, se calma,
ha comprobado parentesco,
ha comprobado semejanza:
la sombra es su reflejo.

Sin saberlo hace arte.
Mientras mira el muro
luminoso con manchas mate,
se deja impregnado en el tiempo.

Lo percibe, se da cuenta,
sin la luz de la luna
no cabría tal manera
ni su sombra vagabunda.

Reflexiona tranquilo.
Se mira, la mira,
y de pronto todo vivo;
la sombra cobra vida.

Se mueve, camina,
hace formas extrañas;
se desprende, lo mira
y de pronto todo calla.

El mundo fácil se detiene,
se hace perpleja paradoja.
Los dos se miran, se comprenden
y la vida misma se transforma.

Y entonces el hombre escribe,
coloca las letras donde quiera,
relata de su sombra, la describe,
y la sombra se hace eterna…

Sobre El Autor

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.