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Freedom is something that dies unless it’s used.

Hunter S. Thompson

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En la actualidad, la palabra gonzo[1] suele ser usada para hablar de cierto tipo de manejo de la cámara, en el cine. La filmografía gonzo se caracteriza por tomas súper cerradas que escrutan gestos, rasgos y otros detalles cercanos. Sobre esta manera de grabar se dice que es subjetiva, debido a que ángulo y enfoque dejan de contar con la objetividad de un tripié y, literalmente, quedan en las manos del sujeto que hace la toma. De manera similar, la fotografía “gonzo” ha ganado presencia en su medio, lo mismo que el periodismo y hasta la pornografía “gonzo”; lo más notorio de tales expresiones es que sus realizadores participan deliberadamente en ellas,hunter-842x1067 de modo que sus tendencias e impulsos determinan un producto final que, además de mostrar la típica firma autoral, también muestra a un sujeto que ha dejado de buscar ser “objetivo” al desarrollar su trabajo, y que ha hecho un planteamiento radical –quizá visceral– de sus intereses e inclinaciones personales.

Un ejemplo de esto lo da la primer manifestación de lo llamado gonzo, en los reportajes de Hunter Stockton Thompson (1937-2005) para la revista Rolling Stone. Este periodista fue apodado gonzo y sus coberturas fueron lo primero en ser referido con tal denominación, pues sobresalían por una ácida visión de la “decadente” sociedad estadounidense, sumergida en el “sueño americano”, que para Hunter no era otra cosa que alcohol, drogas, juego y depravación. Él mismo era conocido por consumir todo tipo de estupefacientes y bebidas, y ello es una característica más de sus notas, que nunca mostraron preocupación por mantener un estilo objetivo, como lo ejemplifican su cobertura, “El Derby de Kentucky es decadente y depravado”, y su novela no ficcional, Ángeles del infierno, la extraña y terrible saga de las bandas de motociclistas forajidos. Además de lo último, cabe mencionar las novelas Miedo y asco en Las vegas y Los diarios del ron, como dos de las piezas más conocidas de este subterráneo reportero.

A continuación dejo algunas de las muchas opiniones de gonzo en torno a la política, la objetividad periodística y la híper realidad moderna, ilustradas por el compañero visual de sus aventuras, hoy uno de los mejores ilustradores gonzo, Ralph Steadman.

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Con la posible excepción de cosas como los puntajes del box, resultados de carreras y tabulaciones de la bolsa de valores, no existe tal cosa como un periodismo objetivo. La frase misma es una pomposa contradicción de términos.

En lo que a mí concierne, es una pena que un campo tan potencialmente dinámico y vital como el periodismo, tenga que estar rebosante de zoquetes, vagos y escritorzuelos, cernidos por miopía, apatía y complacencia, y generalmente atascados en una pantanosa mediocridad.

El “periodismo objetivo” es una de las principales razones por las cuales a la política se le ha permitido ser tan corrupta por tanto tiempo.

No puedo pensar en términos de periodismo sin pensar en fines políticos. A menos que haya una reacción, no ha habido periodismo. Es causa y efecto.

No estaba intentando ser un escritor forajido. Nunca escuché el término; alguien más lo inventó. Pero todos estábamos fuera de la ley: Kerouac, Miller, Burroughs, Ginsberg, Kesey; no tenía idea de quién era el peor forajido. Sólo reconocí aliados: mi gente.

Lo mejor del Derby de Kentucky es que sólo dura dos minutos. Es el evento más rápido en los deportes, excepto por las luchas de sumo y las peleas de Mike Tyson. Tal vez los arrancones son más rápidos, pero nunca me he sentido atraído por eso.

Si durante los últimos diez años hubiera escrito todas las verdades que sé, hoy alrededor de 600 personas –incluyéndome a mí–  se estarían pudriendo en celdas de prisión desde Rio hasta Seattle. La verdad absoluta es una comodidad muy rara y peligrosa en el contexto del periodismo profesional.

El escritor debe ser un partícipe en la escena… como un director de cine que escribe sus propios guiones, hace su propio trabajo de cámara, y de algún modo se las arregla para filmarse a sí mismo en acción, siendo el protagonista o al menos el personaje principal.

El negocio de la televisión es más feo que la mayoría de las cosas. Normalmente es percibido como algún tipo de trinchera con dinero, cruel y sombría, a través del corazón de la industria del periodismo; un largo pasillo plástico donde ladrones y alcahuetes corren libres, y los hombres buenos mueren como perros, por ninguna razón.

[1] Esta palabra tiene su origen en el irlandés. “Gonzo” era una expresión usada para describir a los maratones de alcohol, en los que se competía para ver quién era el último bebedor en pie.

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