“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”.

Simone de Beauvoir

¿Por qué celebramos el Día Internacional de la Mujer? Propiamente, no es un día de celebración, sino una conmemoración realizada para honrar la memoria de miles de mujeres que murieron en pos de la libertad y los derechos de sus congéneres.

Me resulta triste e incluso vergonzoso saber que existen mujeres que aún afirman que el 8 de marzo es una celebración a la belleza femenina o cosas similares. Nada más lejano a sus creencias, mismas que me afligen debido a que sé que hubo muchas mujeres que tuvieron que morir para que yo y todas ellas obtuviéramos el derecho a asistir a una Universidad o tener un trabajo remunerado.

El Día Internacional de la Mujer es una ocasión para reflexionar sobre la situación real en la que nos encontramos, cuáles son los riesgos y desafíos a los que nos enfrentamos y cuáles los derechos que hemos conseguido. También es un día para reconocer los cambios que se han logrado gracias a la acción de miles de mujeres que han peleado por todas, a lo largo de la historia.

Marcha Día Internacional de la Mujer

La mujer en los siglos XVIII y XIX

Desde el siglo XVIII, después de la Revolución francesa (1789-1799), mujeres como Olympe de Gouges redactaron la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, documento en el cual se exigía igualdad de derechos con los hombres, libertad para emitir un voto y la emancipación femenina. Debido a su lucha feminista, antiesclavista y por sus ideales políticos, abiertamente opuestos a los de Robespierre, Olympe fue condenada a la guillotina, pero el movimiento que comenzó ya no pudo ser detenido.

El movimiento obrero que se desprendió del socialismo también influyó en gran medida a la emancipación de la mujer. Federico Engels y Karl Marx a través del materialismo histórico abrieron las puertas a la mujer al “mundo de los hombres”, pues mediante sus libros exponían cómo a pesar de las diferencias en la fuerza física, hombre y mujer son iguales gracias a la tecnología e inteligencia.

De este modo, durante el siglo XIX comenzaron a surgir movimientos anarquistas, sufragistas y feministas, a través de los que se exigía la liberación sexual y reproductiva. También durante este siglo las mujeres comenzaron a insertarse en el mundo laboral, en trabajos miserablemente remunerados, sobre todo en compañías textiles; sin embargo, su condición era casi la de esclavas. Debido a sus terribles circunstancias, hacia la última mitad del siglo XIX e inicios del XX, en Nueva York, comenzaron a levantarse en huelga varias obreras de empresas textiles, como las de la compañía Lower East Side o la Cotton Textile Factory. Las demandas de estas trabajadoras eran, principalmente, la disminución de su horario laboral, que llegaba a superar las 15 horas por día en temporada alta, y el aumento de sueldo, que era mucho menor al de los hombres[1].

Marcha de trabajadoras textiles

 

La mujer en el siglo XX

El 28 de febrero de 1909 se celebró por primera vez en Nueva York, el Día Nacional de la Mujer, festejo organizado por las Mujeres Socialistas con el propósito de honrar a las trabajadoras textiles que un año antes habían salido a marchar exigiendo mejores salarios, menor jornada laboral y el derecho al voto.

En noviembre de ese mismo año, comenzó la huelga de las camiseras, también conocida como “el Levantamiento de las 20,000”, liderado por Clara Lemlich Shavelson, una joven de origen ruso. Esta huelga, hasta entonces la más grande de América, organizada por mujeres, duró hasta febrero de 1910, cuando se realizó un acuerdo de paz, en el que se prometía: mejora de salarios, disminución de la jornada laboral e igualdad salarial. El movimiento de las huelguistas trajo considerables cambios que beneficiaron al gremio y obligaron a los sindicatos de obreros (formados por hombres) a considerar la importancia e impacto de las mujeres en el medio laboral.

Durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en 1910, realizada en Copenhague, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el Día de la Mujer, de carácter internacional, como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal.

El 19 de marzo de 1911 se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de personas, en los que las mujeres exigieron el derecho a la educación, al trabajo, al sufragio, a ocupar cargos públicos y a la no discriminación laboral. Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, murieron en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York; hecho que marcó las futuras celebraciones del Día Internacional de la Mujer, en las que se hizo referencia a las paupérrimas condiciones laborales que condujeron al desastre, tragedia que sirvió para modificar la legislación laboral de dicho país.

Incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York.

El 8 de marzo de 1914 es conmemorado por primera vez en Alemania, Suecia y Rusia, de manera oficial, el Día Internacional de la Mujer. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno a ese día para protestar por la guerra.

Durante la Primera Guerra Mundial, en febrero de 1917, como consecuencia del hambre y la muerte de millones de hombres, el pueblo ruso se levantó en revueltas; sin embargo, el cierre de la factoría Putilov, ubicada en el actual San Petersburgo, el 3 de marzo dejó a 30,000 trabajadores en una situación crítica, por lo que el 8 de marzo se realizaron varios mítines y manifestaciones, con motivos de la celebración del Día Internacional de la Mujer, mismos que devinieron en la Revolución rusa.

Ese mismo año, tras la revolución bolchevique y gracias al trabajo de mujeres activistas como Aleksandra Kolontái, quien fue la primera mujer de la historia en ocupar un puesto gubernamental, finalmente se lograron poner las bases para la igualdad real entre hombres y mujeres. Se aprobó el sufragio femenino, el divorcio y el aborto. Estos sucesos fueron de impacto internacional y aunque Rusia no fue el primer país en permitir el voto a la mujer, la gran resonancia del acontecimiento obligó a que otras naciones, poco a poco comenzaran a unirse en aquella tendencia.

Sufragistas inglesas. A la izquierda, las activistas: Annie Kenney y Christabel Pankhurst.

El 8 de mayo de 1965 por decreto del Sóviet Supremo de la Unión Soviética se declaró no laborable el Día Internacional de la Mujer. En 1975 la ONU celebró el Año Internacional de la Mujer y dos años más tarde invitó a todas sus naciones a proclamar un día del año como “Día de las Naciones Unidas para los derechos de la mujer y la paz internacional”; de ese modo, cada año se fueron sumando más Estados a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Mujer en el siglo XXI

Aunque la mujer ha venido ganando terreno en materia laboral, educativa y política, existen aún millones de personas que se encuentran en clara desventaja frente a los hombres, por el simple hecho de ser mujeres. Los índices de feminicidio y explotación sexual son alarmantes en todo el mundo y sobre todo en regiones de América Latina, África y Asia; por lo que actualmente una de las mayores urgencias para las mujeres del mundo es garantizar nuestra seguridad, eliminando la violencia, la discriminación, el acoso y abuso sexual.

Marcha en Perú.

Este 2018, bajo el lema: “Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”, la ONU está tratando de generar conciencia en torno a las condiciones en las que viven las mujeres rurales, que constituyen más de un cuarto de la población mundial. Estas mujeres se enfrentan a retos mayores que las mujeres de la ciudad, pues además de encarar los problemas de violencia de aquéllas, sufren de mayor desigualdad frente al hombre.

“Las mujeres rurales viven en peores condiciones que los hombres rurales o las mujeres urbanas. Por ejemplo, menos de un 20 por ciento de los propietarios de tierras son mujeres, y si bien la brecha salarial en base al género es el 23 por ciento, en las áreas rurales esa cifra sube hasta el 40 por ciento. Carecen de infraestructuras y servicios, trabajos dignos y protección social, además de ser más vulnerables a los efectos del cambio climático”.[2]

Por estas razones es preciso continuar en la lucha por el respeto de los derechos humanos de las mujeres en todo el mundo, y a la par tratar de hacer resonancia para impactar de manera positiva en la conquista de derechos de sectores desfavorecidos y desprotegidos, incluidos los animales y las plantas.

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Notas

[1] En esta etapa histórica los hombres tampoco gozaban de buenas condiciones laborales, no tenían seguridad social y eran igualmente explotados por grandes empresas; no obstante, su paga era mucho mayor a la de las mujeres, aunque no por ello justa.

[2] Cita de las Naciones Unidas: http://www.un.org/es/events/womensday/, consultado el 8 de marzo de 2018.

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