“Hago arte para no suicidarme.”

Yayoi Kusama.

La artista japonesa Yayoi Kusama es, hoy en día, una de las más famosas, adineradas y exitosas del ámbito artístico; sus instalaciones, pinturas y acumulaciones han ganado el interés del público en todo el mundo. Sin embargo, su obra está marcada por la infelicidad y el maltrato que sufrió durante su infancia, a causa de sus alucinaciones mal atendidas y comprendidas por sus padres. Kusama vivió su esplendor juvenil en un mundo que no era suficientemente abierto para las mujeres, por lo que su vida, en general, ha sido una constante lucha, tanto contra su enfermedad como contra la crueldad y la dureza de sus circunstancias, mostradas no sólo en el ceno familiar, sino también, en la guerra[1], en la pobreza y en la incomprensión social. No obstante, la artista ha tenido la fuerza para convertir esas experiencias de dolor, en arte.

En los 70’s Kusama dio un salto de la pintura a la creación de objetos y ambientes, a través de una serie de esculturas de acumulaciones, en las que muestra formas fálicas de tela que cubren diversos objetos de la vida cotidiana. Sex Obsession (Obsesión por el sexo) es el nombre que Kusama dio a esta serie de obras.

Durante su vida en Nueva York, Kusama realizó numerosos happenings y eventos en los que buscó romper la brecha entre el artista y el espectador, entre la creación y recepción de una obra. El objetivo era que los cuerpos del artista y del espectador, por primera vez, entraran en contacto y se volvieran elementos indispensables en el proceso de llevar al acto una obra de arte. Hay en toda la obra de Kusama una noción de exceso, una incapacidad de parar, un deseo de continuar hasta el infinito.[2]

El infinito es algo indefinido por carecer de límites, respecto a él se carece de sentido pues no se tiene ninguna referencia, es algo que esta siendo, pero no es…

El infinito da la idea de inacabado, nunca termina; es la potencialización de un punto en una prolongación que, al ser infinita, lo alarga y lo convierte en una línea recta o en un lunar interminable. La línea se prolonga a través de imágenes-espejo, imágenes interminables e interminables repeticiones, que, sin embargo, se componen de la unidad más básica en el arte: el punto… el lunar. Una unidad perfecta, redonda, circular, que comienza y termina en un mismo sitio, pero que, alude también a la repetición, a la eternidad esférica parmenídea. El círculo no tiene principio ni fin, sino sólo una línea constante que vuelve una y otra vez sobre sí misma, dando la imagen de un “eterno retorno”. La obsesión de terminar con un dolor infinito, expresado en una multiplicidad de tiempos, de instantes acabados en sí mismos.

“Los lunares son un camino al infinito. Cuando borramos la naturaleza y nuestros cuerpos con lunares, nos integramos a la unidad de nuestro entorno. Nos volvemos parte de la eternidad y nos borramos en el amor.”[3]

Obsesión Infinita es la primera muestra, en América Latina, de una de las artistas japonesas más relevantes de nuestro tiempo. La exposición presenta un recorrido exhaustivo a través de más de 100 obras creadas entre 1950 y 2013, que incluyen pinturas, trabajos en papel, esculturas, videos, slideshows e instalaciones. Se presenta la trayectoria de la artista desde el ámbito privado a la esfera pública, desde la pintura al performance, del estudio a la calle.

La exposición se presenta en el Museo Tamayo del 26 septiembre de 2014 y hasta el 18 enero de 2015, con horario de 10:00 a 17:30 hrs., sábados hasta las 19:30 hrs. El lunes el museo no abre al público. Tiene un costo de $19 pesos, entrada gratuita para estudiantes, profesores y personas de la tercera edad con credencial vigente y el domingo entrada gratuita general.

Debido al gran éxito de la exposición, la entrada es con cupo limitado y horarios predeterminados. Los recorridos guiados tienen un costo de $200 por persona, en preventa, y tienen un horario de 9:00 a 10:00hrs y de 18:00 a 20:00hrs, los días martes y miércoles.

Para más información visita el portal del Museo Tamayo.

Citas

[1] Yayoi vivió la explosiones nucleares de Hirosima y Nagasaki en Japón.

[2] Fragmento tomado de la página del Museo Rufino Tamayo: http://museotamayo.org/

[3] Yayoi Kusama en: http://gastv.mx/diez-frases-celebres-de-yayoi-kusama/

 

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