En el año de 1950 todavía en muchos pueblos del país, entre ellos el mío, no había luz eléctrica, ni televisión, ni radio, de hecho no había ningún medio de comunicación masiva, sin embargo se escuchaba cantar a mucha gente y en las fiestas del pueblo una orquesta entonaba canciones de moda. Mi primera reflexión de niño fue ¿cómo era que la gente entonaba esas canciones, si además de que no tenían medios de comunicación masiva, no eran compositores y en su mayoría no sabían leer ni escribir?

En algunas lecturas sobre el tema encontré varios acontecimientos que explican cómo se difundieron las canciones populares en todas las comunidades rurales del país, mismos que expongo a continuación.

1. Cancioneros impresos

El escritor Pablo Dueñas, habla de aquellos años en que los cancioneros fueron la mejor forma de propagar la música popular. Una tradición que abarcó desde el último tercio del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX.

Mucha gente no sabía leer ni escribir, por ello, los editores ilustraban sus publicaciones para hacerlas atractivas. Como prueba de ello están los numerosos grabados que realizó José Guadalupe Posada para los cuadernillos editados por Antonio Venegas Arroyo, los cuales incluían tonadas y corridos muy famosos en su tiempo.

Parte del ritual que tenían los vendedores de cancioneros (pliegos de papel doblados) consistía en enseñar a los clientes la tonada de las canciones que integraban el cancionero.

2. Instrumentos sonoros

Durante los años de 1902 a 1910, las empresas Columbia, Edison y Víctor establecieron temporalmente sus equipos de grabación en nuestro país y los contenidos de los cancioneros comenzaron a grabarse y a ser difundidos a través de discos y cilindros.

En las ciudades, los instrumentos sonoros, pronto comenzaron a imponerse sobre los cancioneros impresos, ya que para la gente era más cómodo y agradable escuchar en casa su música favorita; sólo había que darle cuerda al fonógrafo de enorme bocina en forma de alcatraz. El fonógrafo y más tarde la vitrola también llegaron al campo, pero sólo a las casas de los hacendados y rancheros. Como en ellas trabajaban empleadas domésticas y jornaleros o peones agrícolas comenzaron a filtrarse las canciones a toda la gente que vivía en los ranchos, rancherías y pueblos rurales.

La inauguración de la estación de radio  X. E. W., el 18 de septiembre de 1930, constituyó el elemento de mayor difusión de la música vernácula. De los muchos interpretes con que contó la emisora podemos destacar a Lucha Reyes.

3. La Revolución Mexicana

Varios investigadores del tema coinciden en que fue la Revolución mexicana la principal difusora de la música, pues los ejércitos, al tiempo que , fuera a pie, a caballo o en tren, llevan de un lado a otro la música popular.

El investigador Óscar Ramírez Maldonado, dice que “los soldados de La División del Norte, marchaban entonando el Torito o la Cucaracha, que hacía referencia  a Victoriano Huerta, y que cada uno de sus 21 cuerpos militares, contaba con una o más bandas de guerra”.

4. El cine

El 6 de agosto de 1896, dos empleados de los hermanos Lumiére proyectaron con el cinematógrafo en uno de los salones del Castillo de Chapultepec, ante el  asombro del presidente Porfirio Díaz, su familia y su gabinete, las primeras imágenes en movimiento. En 1929 se filmó la primera película sonora, pero es hasta 1936, con la película Allá en el Rancho Grande, cuyos protagonistas son Tito Guizar y René Cardona, hombres vestidos de charros y Esther Fernández  una cenicienta enamorada, donde comenzó la penetración de este género, primero en las ciudades, pero rápidamente los cines ambulantes recorrieron los pueblos y rancherías. Artistas como Pedro Infante, Jorge Negrete y Miguel Aceves Mejía, entre los hombres y Lucha Reyes, Amalia Mendoza “la Tariacuri”  y Matilde Sánchez “la Torcasita” hicieron llegar a través de este medio sus canciones a las comunidades rurales.

5. El Bracerismo

El Programa bracero, fue un acuerdo binacional que propició el cruce temporal y legal de 4.5 millones de trabajadores mexicanos a los Estados Unidos. Comenzó en el año de 1942 y terminó en 1964. Durante este largo periodo, trabajadores agrícolas de todos los estados, iban a trabajar a los Estados Unidos, de esta forma las canciones que se cantaban en cada una de las regiones del país, fueron conocidas por los braceros, quienes al regresar las cantaban en sus pueblos. Fue en el país vecino donde adquirió fama mundial la Canción Mixteca, misma que en 1913 ganó un certamen como la canción más bonita de México.

Historia de algunas canciones populares mexicanas

Rosita Alvírez

Fue a mediados de 1900 cuando sucedió el horrendo crimen en el barrio del Águila de Oro, en Saltillo. Sus padres se llamaban, Antógenes Alvírez y Juana María de León. Rosa María Alvírez de León, nacida entre los años de 1878 y 1879 era una joven de tez morena muy clara, casi blanca, de pelo castaño oscuro, muy agraciada, que en aquel entonces contaba con 21 años. Rosita salió con sus amigas a un baile que se celebraba en una calle de Almendrillas, en honor al  santo patronal llamado Santiago. El asesino de Rosita Alvírez, fue su joven pretendiente, Hipólito Mendoza, de profesión jornalero agrícola; tal vez de ahí, el desprecio que profesó Rosita por su verdugo. Después del asesinato fue declarado culpable y estuvo en prisión hasta 1911. Cuando se sucedieron los levantamientos de la Revolución, hicieron que se pierda su rastro. Se cree que fue incorporado a las tropas revolucionarias.

El siete leguas

Cuentan que en su última época revolucionaria, el General Francisco Villa tenía una yegua de finas patas y suave pelambre cruzada de árabe, a la que llamaba la “muñeca”.

Cerca del Valle de Allende, Chihuahua, en donde Villa se ocultaba, estaba bañándose en un arroyo, cuando uno de sus vigías le avisó que se aproximaba una fuerza de caballería.

Vistiéndose rápidamente, montó en su yegua favorita y salió al escape, pero al llegar a una ranchería, camino a Talamantes, Chihuahua, tres soldados lemarcaron el alto y como Villa no se detuvo, uno de ellos lo enfrentó abriéndole fuego. Villa arrolló al atacante y siguió de estampida hasta llegar a la fábrica de hilos y tejidos de Talamantes donde el conserje Antonio García lo acogió, ocultándolo. Al desmontar Villa, pudieron observar con asombro que la yegua tenía todo el pecho lleno de sangre, la bala que el soldado disparó, pegó en el pecho de la yegua, saliéndole por detrás de la paleta derecha.

A pesar de la bala, la yegua corrió llevando a su jinete por espacio de siete leguas. Desde entonces Villa llamó al fino animal, Siete Leguas.

El Barzón

Canción compuesta en el año de 1925, por un campesino llamado Miguel Muñiz. Éste la cantó en público en la Convención Agrarista de 1936. En el  año de 1941 Luis Pérez Meza le hizo algunos arreglos y la gravó en el año de 1942.

Esta canción describe de manera irónica la situación de los peones en las haciendas porfiristas y al mismo tiempo relata el inicio del reparto agrario mexicano.


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