Poema de Sor Juana Inés de la Cruz, quien ocupa el lugar más destacado, en el campo de la lírica, de finales del Barroco.

 

Laberinto endecasílabo

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Para dar los años la excelentísima señora condesa de Galve al excelentísimo señor conde, su esposo.

 

Amante, —caro—,dulce esposo mío,

festivo y—pronto—tus felices años

alegre—canta—sólo mi cariño,

dichoso—porque—puede celebrarlos.

Ofrendas—finas—a tu obsequio sean

amantes—señas—de fino holocausto,

al pecho—rica—mi corazón, joya,

al cuello—dulces—cadenas mis brazos.

Te enlacen—firmes, —pues mi amor no ignora,

ufano—siempre,—que son a tu agrado

voluntad—y ojos—las mejores joyas,

aceptas—solas,—las de mis halagos.

No altivas—sirvan,—no, en demostraciones

de ilustres—fiestas,—de altos aparatos,

lucidas—danzas,—célebres festines,

costosas—galas—de regios saraos.

Las cortas—muestras de—el cariño acepta,

víctimas—puras de—el afecto casto

de mi amor,—puesto—que te ofrezco, esposa

dichosa,—la que,—dueño, te consagro.

Y suple,—porque—si mi obsequio humilde

para ti,—visto,—pareciere acaso,

pido que,—cuerdo,—no aprecies la ofrenda

escasa y—corta,—sino mi cuidado.

Ansioso—quiere—con mi propia vida

fino mi—amor—acrecentar tus años

felices,—y yo—quiero; pero es una,

unida,—sola,—la que anima a entrambos.

Eterno—vive:—vive, y yo en ti viva

eterna,—para que—identificados,

parados—calmen—el amor y el tiempo

suspensos—de que—nos miren milagros.

 

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