El ciberpunk es el movimiento literario de ciencia ficción más relevante desde el New Wave. William Gibson remeció la década de los ochenta –y los cimientos de la ficción científica– con Neuromante. Con esta obra, Gibson avizoró el ciberespacio y la obsolescencia persistente de la tecnología. Las aventuras de Case, el hacker cibercowboy protagonista de Neuromante, minaron las visiones generalmente utópicas del futuro imaginadas por el SF “clásico”, reconocido por las ficciones sobre interacción con robots, viajes a planetas remotos y naves espaciales.

El ciberpunk se puede definir por sus distopías en contextos corruptos, en las que gran parte de la acción de los protagonistas tiene lugar en línea. Son habituales las tramas sobre el uso disruptivo de las computadoras, el reemplazo de la mayoría de los gobiernos por multinacionales y la aparición de antihéroes –parias, criminales, inadaptados–.

Pero, con el tiempo, irrumpieron historias sobre personajes que actuaban para mejorar las condiciones sociales y de cierta forma, proteger el status quo. Este nuevo –supuesto– subgénero fue bautizado como postciberpunk.

El termino postciberpunk se usó por primera vez en 1998. Hace ya veinte años, el escritor Lawrence Person publicó un ensayo en la revista Nova Express, titulado “Notes Towards a Postcyberpunk Manifesto” y definió las características de este subgénero. De acuerdo a Person, el ciberpunk habitualmente insiste con personajes alienados o perturbados, inmersos en contextos desoladores. Por su lado, el postciberpunk trata de protagonistas que preservan –o mejoran– un orden social prestablecido.

Asimismo, las historias postciberpunk indagan en mejores maneras de vivir a través del uso de la tecnología; en el ciberpunk, la tecnología es la gran responsable de la enajenación y decadencia social. Otro punto descrito por Person es que el ciberpunk se desarrolló a principios de la década de 1980 y muchos de sus autores tenían entre 20 y 30 años; en tanto, el postciberpunk se forjó en los noventa, y sus escritores –con un rango etario entre 30 y 40– asimilaron el componente subversivo como un factor intrínseco a sus carreras literarias. El ciberpunk ya no era novedoso, ni espeluznante. La tecnología, para estos autores maduros, podía evolucionar positivamente, en conjunto a las estructuras sociales.

El contexto ideológico posterior al 09/11 estadounidense trajo consigo la decadencia de los antihéroes. La ciencia ficción comenzó a enfocarse en los problemas sociales, por lo que la predominancia de los temas del postciberpunk fue una reacción predecible. Lawrence Person señala que los protagonistas de este subgénero están “anclados en su sociedad, en lugar de ir a la deriva en ella”. Los personajes tienen responsabilidades, amigos y todas las particularidades de una vida normal.

The Diamond Age y Snowcrash, obras de Neal Stephenson, son quizás los libros postciberpunk más conocidos. En estas obras, la rebeldía del hacker se domestica, a tal punto que los piratas informáticos trabajan en empresas que explotan el poder de la tecnología. En Snowcrash, por ejemplo, los hackers luchan por mejorar el mundo desde las burocracias. El componente punk, la rebelión y la ira, se aplacan casi en su totalidad, pero esto no es definitivo. Como señaló William Gibson, “la distopía es tan absoluta como la utopía; ninguna puede existir”.

 

Sobre El Autor

Gustavo Andrés Leyton Herrera (Chillán, Chile. 3 de mayo de 1986) posee estudios de Licenciatura en Historia y Periodismo en la Universidad de Concepción. Algunos de sus reconocimientos son: Primer lugar, Concurso, “Andalucía en el siglo XXII” del Centro Cultural Andaluz (Abril de 2015); Finalista, I Certamen Mundial Excelencia Literaria MP Literary Edition (Junio de 2015); Tercer Lugar, Concurso Literario “Una región con cuento”, Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) (Noviembre de 2015); Mención Honrosa, “IV Concurso Microcuentos “Lebu en pocas palabras” (Febrero de 2016); Mención Honrosa, Concurso “Relatos Populares II” (Marzo de 2016); Tercer lugar, Región de O’Higgins, Concurso “Historias de Nuestra Tierra”, Ministerio de Agricultura. (Diciembre de 2016). Asistió al taller de creación literaria impartido por la Pontificia Universidad Católica de Chile. En Mayo de 2017 publicó su primera obra, “Relatos de un artista recóndito” (Editorial de Los Cuatro Vientos), presentada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

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